LA PAZ | AP, AFP Y EL PAÍS DE MADRID
Tras el referendo del domingo, el presidente Evo Morales llamó al diálogo a los opositores que fueron ratificados. También la misión de observadores de la OEA pidió a las partes negociar una salida a la crisis boliviana.
"La mesa está limpia, ahora hay que arreglar los problemas``, dijo Eduardo Stein, jefe de los observadores, en rueda de prensa. Stein, ex vicepresidente de Guatemala, presidió un equipo de más de un centenar de observadores enviados por la Organización de los Estados Americanos (OEA).
"La gente está pidiendo, con los resultados, que los liderazgos acuerden una forma de facilitar para que lleguen a un acuerdo``, agregó.
El ministro de Defensa Legal del Estado, Héctor Arce, declaró ayer que el gobierno buscará una negociación con los líderes regionales opositores aunque aclaró que aguardará los resultados oficiales que estarán recién en una semana.
"El presidente Morales ha recibido un fuerte respaldo y el mandato es sentarse a dialogar``, dijo Arce a una radio local.
Hasta ahora todos los intentos de un acuerdo entre los dos polos ha fracasado. Ni siquiera los buenos oficios de la OEA pudieron convencer a la partes a negociar. El referendo se proyectó como una salida para dirimir la disputa.
Cómputos oficiales preliminares confirmaron la victoria de Morales con el 62% de los votos, cuando se habían escrutado el 56% de las mesas.
Conteos rápidos difundidos el domingo por las principales cadenas de televisión otorgaron a Morales una votación que ronda el 63%, una de las más altas que haya obtenido un político boliviano, incluso mayor a lo obtenido por la forma presidencial en las elecciones de diciembre de 2005, cuando recibió el 53,7% de los votos.
También fueron ratificados los prefectos (gobernadores) de Santa Cruz, Beni, Tarija y Pando que impulsan autonomías en sus regiones en abierta rebeldía a la administración de Morales que ha tildado de ilegales esos procesos. Estos cuatro departamentos representan el 45% del PIB de Bolivia.
La lectura más común en los medios y analistas independientes ayer, era que Morales salió fortalecido, pero que el apoyo logrado por los prefectos autonomistas augura que seguirá una muy dura polémica entre dos proyectos distintos para el futuro del país.
El domingo en la noche, el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, lanzó duros comentarios en la celebración de su victoria.
Habló de un "fundamentalísimo aymara`` en alusión al triunfo de Morales en La Paz y en otras regiones del occidente y anunció que su región no detendrá el proceso de autonomía que el gobierno ha calificado en reiteradas ocasiones de ilegal.
Hasta antes del plebiscito, siete de los nueve prefectos eran opositores de Morales, uno de ellos no se sometió a referéndum por haber asumido en el cargo recientemente.
Con los resultados extraoficiales, Morales podría ampliar su influencia en cuatro prefecturas si de forma definitiva gana las elecciones regionales para sustituir a los revocados.
Los prefectos de La Paz y Cochabamba, ambos opositores, fueron revocados. También el de Oruro que es oficialista. Las otras cinco regiones confirmaron a sus prefectos.
Diálogo. Las primeras palabras de Morales y las declaraciones efectuadas a lo largo del lunes por miembros del gobierno han sido para, al menos en la forma, tender la mano al diálogo con la oposición, pero no con los partidos, sino con los líderes regionales, que encabezan un proyecto político hasta ahora incompatible con la "refundación boliviana" que propone el presidente.
Aunque legalmente es difícil combinar la Constitución pendiente de la aprobación que defiende el presidente boliviano (indigenista y estatista) con los textos autónomos aprobados por cuatro provincias, las palabras de Morales proponiendo incluir los estatutos en la Constitución tienen gran importancia porque se trata de la primera propuesta concreta para terminar con la crisis.
"Quiero expresar nuestro respeto a los gobernadores ratificados. Respetamos la credibilidad que tienen y quiero invitarlos a trabajar por el país", subrayó el mandatario.
"Por una vez Morales cambió de tono y convocó a un diálogo", dijo el politólogo francés Hervé do Alto, basado en la Paz, señalando que se trata de "un giro en la actitud del gobierno frente a los autonomistas".
Uno de los puntos críticos en la relación entre los dos bloques es el impuesto a los hidrocarburos, que el año pasado Morales cortó a los departamentos, con lo cual les quitó recursos por 600 millones de dólares por año.
Para el analista Ricardo Paz Ballivían, la salida puede ser violenta. Tras el referendo "está claro que los extremos se han fortalecido. Hoy estamos igual que antes del referendo, sólo que más polarizados y con diferencias más profundas. Se habla de diálogo pero eso está visto que ha fracasado", sostuvo el analista.
Para el opositor moderado Samuel Doria Medina el referendo significa "más división, más enfrentamiento. Claramente hay un mandato de negociación para ambas partes porque claramente ninguna tiene apoyo en el país".
El clima que imperaba ayer en Bolivia era de calma política tras una larga campaña y las arduas escaramuzas de la semana pasada, cuando el presidente fue impedido de viajar a cuatro regiones opositoras por dirigentes que bloquearon aeropuertos, no permitiendo así que el mandatario lleve a cabo su campaña proselitista.
En los cuatro departamentos opositores, en particular Santa Cruz, donde el mandatario tuvo una oposición superior al 60%- se mantenía una huelga de hambre de un millar de dirigentes cívicos en protesta por el impuesto a los hidrocarburos
Diálogo es la palabra clave en Bolivia, pero faltará ver bajo qué condiciones los líderes políticos aceptan sentarse a la mesa para buscar una solución.
Tras el referendo
Evo Morales fue ratificado, según recuentos rápidos de canales privados, con más del 60% de los votos y "recuperó" las prefecturas de La Paz y Cochabamba.
En la votación regional, Morales perdió en Santa Cruz (36%), Beni (39%), Chuquiasaca (42%), Tarija (45%) y Pando (47%).
Morales designará por decreto los prefectos que reemplazarán a los que perdieron: los opositores Manfred Reyes Villa (Cochabamba) y José Luis Paredes (La Paz) y el oficialista Alberto Aguilar (Oruro).
Los principales perfectos de la oposición salieron airosos con la consulta. Ruben Costas de Santa Cruz (71%), Ernesto Suárez en Beni (66,9%), Mario Cossío en Tarija (59%) y Leopoldo Fernández en Pando (58%). Las cuatro regiones dijieron que continuarán con sus afanes de formar gobiernos autónomos. El gobierno los tacha de secesionistas.
La Corte Nacional Electoral estima entregar los resultados finales y oficiales en un plazo de 20 a 30 días, tras lo cual el gobierno elegiría a los nuevos prefectos.