El Dalai Lama llegó ayer al aeropuerto de París para una visita de 12 días en la que apenas mantendrá contacto con las autoridades y se centrará en dar conferencias y visitar pagodas. El líder religioso y premio Nobel de la Paz no será recibido por el presidente Nicolás Sarkozy. Su visita, de fuerte contenido simbólico en plena celebración de los Juegos Olímpicos de Beijing, removió la polémica en torno a las difíciles relaciones con la República Popular China. La primera dama, Carla Bruni, tomará distancia de la posición de su esposo, y asistirá a una ceremonia religiosa presidida por el carismático líder, que tiene en el mundo del espectáculo varios de sus más fieles seguidores.
El Dalai Lama, de 73 años, llegó ayer a Francia para una visita de 12 días de carácter esencialmente religioso, y de gran simbolismo mientras ocurren los Juegos Olímpicos de Beijing. Y mientras los medios franceses especulaban acerca de lo delicado de un encuentro con el presidente Nicolas Sarkozy, debido a la oposición de China, el Palacio del Elíseo se apresuró a informar que el religioso no hacía pedido para encontrarse con él. No hay recepciones oficiales previstas, sino que el Dalai Lama se reunirá de forma privada con el grupo de intereses franco-tibetano, anunció un portavoz.
El líder espiritual tibetano, premio Nobel de la Paz, fue recibido en el aeropuerto parisino Charles de Gaulle por miembros de su comunidad religiosa. La primera visita oficial que tiene en la agenda para hoy es a un centro budista y a la pagoda de la comunidad vietnamita del municipio de Evry, la más grande de Europa con 4.000 m2, que está ubicada en las afueras de París.
Esta visita del Dalai Lama a Francia está prevista desde hace dos años, y aunque pretende ser sobre todo de carácter religioso, mañana tendrá un encuentro en el Senado francés donde se tratará el tema del Tíbet.
En un principio se manejó la posibilidad de que el Lama y el presidente Sarkozy se reunieran, pero ante la hostilidad expresada por Beijing, se resolvió que esa reunión no se llevaría a cabo. Las palabras del embajador de China en París fueron determinantes: "El Tíbet es un asunto puramente chino y el Dalai Lama es alguien que tiene un doble rostro y un doble lenguaje".
Unos días antes del comienzo de los Juegos Olímpicos, se produjeron disturbios en el Tíbet que Beijing atribuye al Dalai Lama. Los tibetanos exigen el fin de la ocupación china, y tienen en el Dalai Lama a su líder espiritual. En varias oportunidades, el Dalai Lama llamó a los dirigentes chinos a "dejar de usar la fuerza" y abordar el resentimiento de los tibetanos a través del "diálogo", a la vez que instó a sus compatriotas a no usar la violencia en sus protestas. Los disturbios en la capital tibetana llegan en medio de las protestas que protagonizan los monjes budistas, que recuerdan el aniversario de la fracasada rebelión tibetana contra el mandato chino en 1959, que causó la huida al exilio del Dalai Lama.
En medio de ese escenario, el presidente Sarkozy fue muy criticado por la oposición de izquierda, y por los defensores de los derechos humanos por su presencia en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos en Beijing. También lo criticaron por haber renunciado a reunirse con el Dalai Lama. Sarkozy indicó que ya tendría oportunidad de reunirse con él después, aunque no precisó la fecha.
El sábado, en entrevista con la AFP, Matthieu Ricard, monje budista francés y cercano colaborador del Dalai Lama, justificó el aplazamiento del encuentro de Sarkozy con el dignatario tibetano. Sostuvo que en plena temporada de Juegos Olímpicos, sería "realmente una provocación" que podría resultar en "un endurecimiento de las relaciones entre el gobierno chino y el gobierno francés." Ricard se refirió también al "terrible contraste entre el terror" que continúa imperando en el Tíbet, y "la magnificencia de los Juegos Olímpicos" en la ciudad de Beijing. (EN BASE AFP)
CARLA bruni sí LO RECIBE
El 22 de agosto el Dalai Lama inaugurará un templo en Roqueredonde. En esa oportunidad, y con la anuencia del presidente, Carla Bruni asistirá a la ceremonia que presidirá el dignatario tibetano. El Dalai Lama ha visitado Francia una decena de veces desde 1982. Cuenta en ese país con unas 770.000 personas -las tres cuartas partes de origen asiático- que se declaran budista, según la Unión Budista francesa, si bien el número de practicantes es difícil de establecer.