EDWARD PIÑÓN - El País en Beijing, China
Beijing dejó de ser tan gris, tan sombría. No es porque salió el Sol, pero podría decirse que un rayo de luz iluminó al deporte en estos Juegos. Y no sólo al mundial, sino también al uruguayo. El "Cubo de Agua" fue el epicentro de dos hechos muy distintos, pero relevantes. Al menos para nosotros.
Para regocijo del mundo entero, Michael Phelps comenzó a escribir su nombre en la mejor historia olímpica y ya empezó a colgarse oros en la búsqueda del récord de Mark Spitz. El "Tiburón" estadounidense quiere irse de China con ocho medallas doradas y con su tiempo de 4`03``84 en los 400 metros combinados dejó bien en claro que puede lograrlo, aunque finalmente no dependa sólo de él. Phelps hizo trizas su propio récord mundial, que había comenzado a batir sistemáticamente desde el 15 de agosto de 2002, cuando en Fort Lauderdale (Estados Unidos) marcó 4`11``09 destronando a su compatriota Tom Dolan. De ahí en más, se ha superado a sí mismo en siete oportunidades.
El primer objetivo celeste alcanzado
Y para el regocijo de los uruguayos, en la misma pileta donde Phelps intentará grabar a fuego su nombre, los brazos y piernas de Martín Kutscher lograron un nuevo récord nacional en los 200 metros libres y lo que para el mundo puede ser un hecho insignificante, para el deporte celeste no lo es.
Después de dos penúltimos lugares y otras dos actuaciones que prometen algo pero todavía no tienen nada concreto, es bueno comprobar que uno de los objetivos deportivos planteados en los previo, finalmente se alcanzó.
Kutscher nadó como sabe y consiguió romper la marca de 1`50``25, que él mismo ostentaba. Pero no la bajó así nomás o por un "pelito". Lo hizo a lo ancho, tirando para siempre el 1`50" de su cabeza.
El registro de 1`49"61, que le reportó el cuarto lugar en la llave número cuatro, es un buen anticipo de lo que el uruguayo puede lograr en la que es su mejor disciplina: los 100 metros.
En la prueba de los 200 metros, fue un buen animador hasta los últimos 50, cuando perdió fuerza y terminó saliendo de los tres primeros lugares.
En el inicio, a todo brazada, el deportista celeste impuso la segunda mejor marca. Con los 25"52 para los 50 metros, apenas era superado por el húngaro Norbert Kovacs, que hizo 25"49.
El ritmo de Kutscher bajó un poco en los siguientes 50 metros, pero igual pasó en buena forma y con sus 53"38 fue el tercero en dar la vuelta para encarar los 100 finales. Por arriba suyo seguía el húngaro con 53"09 y lo pasó el danés Jon Raahauge Rudcon 53"04.
Nada cambió en lo que refiere a la posición que siguió ocupando Kutscher cuando llegó a los 150 metros, aunque si hubo una modificación en la clasificación. El uruguayo mantuvo la tercera colocación con un tiempo de 1`21"56 y a esa altura tenía por encima al danés con 1`20",93 y al noruego Gard Kvale, con 1`21"46.
En el impulso final, el nadador uruguayo no aguantó el envión del húngaro Kovacs y terminó en la cuarta posición de la serie clasificatoria y sin chances de avanzar.
Pero poco importó, porque el uruguayo consiguió en el Cubo de Agua de Beijing algo por lo que trabajó denodadamente en los últimos tiempos: un récord nacional.
La cifra
1`49"61 Es el nuevo récord nacional absoluto establecido por Martín Kutscher en los 200 metros libre.
Por primera vez en su carrera se sacó los 50" de la cabeza
El nadador celeste no sólo logró batir su propia marca y establecer un nuevo récord nacional absoluto, sino que, además, dio un inmenso paso al superar la franja de los 50 segundos por primera vez en su carrera.
Ahora Martín Kutscher se colocó entre los nadadores que recorren los 200 metros estilo libre en el margen del minuto cuarenta. Está al final de la franja, es verdad, pero avanzó un nivel y eso no es poco, todo lo contrario.
Además, la importancia de lo logrado por el representante uruguayo toma más trascendencia al recordar que la marca que lo llevó a Beijing fue 1`50"25.
Los récords se rompen, es cierto. Pero la mayoría de las veces se bajan décimas, centésimas y hasta milésimas.
El gran mérito de Martín fue bajar 64 centésimas, lo que significa un logro mayúsculo, que justifica su felicidad y esa "explosión" de la que habló.
Vale recordar también que los 200 metros estilo libre no es la especialidad favorita del mencionado deportista. Sus mejores momentos y tiempos siempre estuvieron cuando nadó 100 metros estilo libre, lo que es todavía más auspicioso. Si repite la concentración y la intensidad, mañana podría volver a dar la nota.