JOSÉ MASTANDREA
Agarre un papel y un lápiz y anote la fecha: sábado 9 de agosto de 2008. Márquela en el almanaque. No fue un día más. Fue el día que Richard Morales pegó la vuelta en Nacional.
Se tomó su tiempo. Lo pensó, lo habló con su esposa y también con su hijita.
La decisión la tomó en familia y con el apoyo de los amigos. Le dijo que no a los miles y miles de dólares que le ofreció el Flamengo.
Se fue dolido, con bronca. Y en caliente dijo "no va más". Pero con el correr de los días se dio cuenta que los sentimientos seguían intactos. Que el amor por Nacional era más fuerte que cualquier otra cosa y volvió.
Quiere revancha. Quiere volver a ilusionarse. Y está bien. El "Chengue" no merecía despedirse de esa manera. Los ídolos tienen reservado un lugar en la gloria.