El Sodre reabre su sala tras dos años de reformas

Conciertos. Hoy y mañana se presentan grandes músicos

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FERNANDO MANFREDI

Esta noche se reabrirá el auditorio Sodre en 18 de Julio y Río Branco, que a partir de la fecha se denominará Nelly Goitiño. Será con el último concierto del ciclo sinfónico internacional de la Ossodre.

El escenario que antes fuera el Cine Eliseo y la Sala Brunet, ha sido reformado para recuperarlo como sala de espectáculos. En cierta forma se trata de un regreso a casa para la gente del Sodre, aunque se siga mirando de reojo a la esquina de Mercedes y Andes, con nostalgia, pero también con cierta esperanza.

El concierto de apertura, a las 20 hs, será sólo por invitación. La dirección estará a cargo del venezolano Alfredo Rugeles; actuando como solista, la alemana Yuki Manuela Janke. Ambos desarrollarán un programa compuesto con obras de Arismendi, Sarasate, Nobre, Ka-bbalah y De Falla.

Yuki Manuela Janke, fue la ganadora de la pasada edición del Concurso internacional de violín Pablo Sarasate. Su pasión por el violín surgió cuando apenas contaba con tres años de edad y a partir de 1991 esta artista estudió con el maestro Jorge Sutil en Munich, su ciudad natal. Continuó su formación en la Universidad austríaca de Salzburgo bajo la dirección de Igor Ozimat y ha actuado como solista junto a numerosas orquestas internacionales. Cabe destacar que desde 2001 toca con un valioso violín Testore, que la Fundación Deutsche Stiftung Musikleben de Hamburgo le cedió.

Yuki, a lo largo de su trayectoria profesional ha logrado un gran número de galardones en concursos internacionales. Además del Sarasate, que obtuvo hace casi un año en Pamplona, debe mencionarse el primer premio y Grand Prix del Concurso Andrea Postacchini conseguido en Italia.

Director. Ampliamente conocido como compositor y director de orquesta, el venezolano Alfredo Rugeles nació en realidad en Washington, cuando sus padres cumplían allí servicio diplomático. Realizó sus estudios musicales en la Escuela Juan Manuel Olivares de Caracas, estudió composición con Yannis Ioannidis hasta 1976, año en que viaja a Alemania para continuar estudios en el Instituto Robert Schumann de Düsseldorf (Alemania).

Asistió a los cursos latinoamericanos de música contemporánea y fue becario del taller de composición en Darmstadt. Fue además alumno en dirección orquestal de Sergiu Celi-bidache, Michel Tabachnik y Franco Ferrara.

Como compositor obtuvo varios premios y enseña esta disciplina a nivel universitario. Tiene una intensa actividad co-mo director, habiendo acompañado a destacados solistas internacionales. Su repertorio abarca tanto la música sinfónica universal como la ópera, habiendo dirigido numerosos estrenos de obras de autores venezolanos y primeras audiciones del repertorio contemporáneo internacional. En 1990 debutó en la Compañía Nacional de Ópera del Teatro Bellas Artes de México con Il Tabarro de Puccini. Es considerado una figura relevante a nivel internacional y uno de los directores latinoamericanos de mayor prestigio.

La reinauguración de la sala, de la que aún restan algunas terminaciones, presupone una agenda de espectáculos que dinamizará la cartelera musical capitalina. Aparte de la presencia de Bruno Leonardo Gelber (ver apartado), ya está previsto que el martes y miércoles se verifique una muestra de las escuelas del Sodre, en este ocasión se tratará de la Escuela Nacional de Danzas que ofrecerá una exhibición con entrada libre. El jueves y viernes será el turno de Leo Maslíah, quien presentará su último trabajo Bases de diálogo.

En una semana el bajista Popo Romano ocupará el escenario, en tanto que el domingo retorna uno de los clásicos del Sodre: el concierto de Juventudes Musicales a las 11 de la mañana, buscando ensanchar la audiencia de melómanos.

Un pianista excepcional estará mañana en escena

La reapertura del auditorio tiene a un invitado de lujo en el día de mañana. En efecto, el argentino Bruno Leonardo Gelber ofrecerá un recital de gran exigencia, pero que también le servirá para mostrar todo su talento: abordará las cuatro más grandes sonatas para piano de Beethoven, la Aurora, Claro de luna, Patética, y la Appassionata.

Estas cuatro joyas del período romántico tendrán en Gelber a un traductor ideal, aplaudido en el mundo entero por sus versiones beethovenianas sólo equiparables con su maestría para interpretar a Federico Chopin, otro grande del teclado.

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