Entre Brad Pitt y Britney

| Prepara un relato de guerra y un film policial con rasgos sexuales

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El País

GUILLERMO ZAPIOLA

No se requiere evidencia científica adicional para saber que está delirante. Quentin Tarantino siempre lo fue y eso se sabe. Una parte de esa locura puede reflejarse en sus dos próximos proyectos cinematográficos.

El más cercano (comienza el rodaje el próximo 13 de octubre en Alemania) es el film de guerra Inglorious Bastards, para el que ya ha reclutado a nadie menos que a Brad Pitt. El siguiente y más pintoresco es una "remake" del "porno soft" policial de culto Faster, Pussycat! Kill! Kill (1965) de Russ Meyer, para el cual quiere a Britney Spears para interpretar a una asesina lesbiana.

Tarantino comenzó a trabajar en el libreto de Inglorious Bastards hace seis años, tras haber terminado Triple traición y antes de comenzar el dúo de Kill Bill. El film pretende ser, incluso desde su título completo (Inglorious Bastards: Once Upon a Time in Nazi-Occupied France, que remite a un film italiano de 1977 dirigido por Enzo Castellari), un homenaje a clásicos films sobre la Segunda Guerra Mundial como Doce del patíbulo, El gran escape y Donde las águilas se atreven. Versiones no confirmadas sostienen que el film sería en dos partes, al igual que Kill Bill.

ELENCO. Brad Pitt encarnará en Inglorious Bastards a un campesino de Tennessee reclutado por el ejército de su país para unirse a un comando integrado por ocho soldados judeo-americanos que deben infiltrarse en la Francia ocupada a fin de llevar a cabo una misión casi suicida. Casi todos ellos han cometido graves delitos que ameritarían llevarlos ante un pelotón de fusilamiento, pero se les ofrece la oportunidad de redimirse triunfando (o muriendo) en acción. Además de Pitt actuarán en el film Eli Roth (el director de Hostal, película misteriosamente respaldada por Tarantino) y B.J. Novak (de la serie The Office). Roth interpretará el papel del sargento Donnie Donowitz, a cuyo cargo queda la misión de organizar el equipo, y Novak será un soldado proveniente de Nueva York. Tarantino no ha elegido todavía a los demás intérpretes.

El director le ha dicho a los medios que desea tener terminada Inglorious Bastards para mayo de 2009, a fin de poder presentarlo en el Festival de Cannes. No tiene fecha, empero, para su proyecto con Britney, que por el momento debe ser archivado en el casillero de los "rumores probables" y que, de todos modos, resulta en el papel el más bizarro de los dos. Y perfecto para Tarantino.

Tras el clásico cine bélico, lo que vendría en la filmografía de Tarantino sería una visita al policial violento con elementos eróticos que el cineasta "de culto" Russ Meyer practicaba en los años sesenta. Para su sanguinaria y "sexy" historia de tres asesinas que perpetran una carnicería mientras tratan de apoderarse de una fortuna, el director de Tiempos violentos y Kill Bill quiere no solamente a Britney Spears, sino también a Eva Mendes y a Kim Karda-shian, esta última famosa por su amistad con Paris Hilton, incidentes varios y la filmación de un video porno.

Es posible que Tarantino haya visto la original Faster, Pussycat! Kill! Kill! en una "grindhouse", esos cines de segunda a los que homenajeó junto a su amigo Robert Rodríguez en una película reciente no estrenada en el Uruguay. En el film de Meyer, las protagonistas (Tura Satana, Haji y Lori Williams) eran tres bailarinas "a go-go" que, tras sus noches de mayor trabajo, subían a sus coches, pisaban el acelerador y buscaban problemas.

Violencias. Una de esas noches, el trío se cruzaba con una joven pareja en medio del desierto y la desafiaba a una carrera, el hombre terminaba muerto y la mujer era secuestrada por las tres mujeres. Poco después, en una gasolinera, alguien les contaba que en medio del desierto vivía un anciano con sus dos hijos, y que escondía una enorme fortuna. Las chicas se dirigían a la casa y se hacían invitar para pasar allí el tiempo necesario para hacerse del dinero en cuestión. Lo que seguía implicaba más violencia y varias dosis de sexo.

Según el director John Waters (Pink Flamingos, Cecil B. Demented), otro director de culto que está casi tan loco como Tarantino, Faster, Pussycat! Kill! Kill! es "la mejor película de la historia", aunque seguramente mucha gente discrepe con el punto. Quien firma estas líneas no cree haberla visto, pero conoce otros films de Meyer y recuerda sus rasgos más notorios: personajes caricaturales cercanos al cómic, señoritas pechugonas y más bien desabrigadas, abundancia de erotismo, algo de acción y un montaje vertiginoso. Eran todo un dislate, claro, pero se trata de la clase de dislate que puede estimular la mezcla de genio "camp", imaginación poética y poderoso sentido narrativo que caracterizan al mejor Tarantino.

Por supuesto, Tarantino es un gigantesco desorganizado que dentro de seis meses puede haberse desinteresado del asunto y estar haciendo otra cosa. Entre tanto, aquí quedan la noticia y la reflexión de un "blogger" maldito que razona que Britney es la elección ideal para hacer de "tarada perversa".

Con mucha violencia y amor al cine

TIEMPOS VIOLENTOS

El título original (Pulp Fiction), que alude a las novelas populares en papel barato, expresa mejor el sentido de este homenaje al género negro y más ampliamente a toda una tradición de narrativa norteamericana de gran público. La película que consagró a Tarantino, con mucha autorreferencia y abundantes elementos que remiten también al cine clásico de Hollywood.

Kill Bill

Arquetípica historia de crimen y venganza, con referencias a todo el cine que Tarantino debe de haber visto en su vida, incluyendo el tiempo que pasó como empleado de un video club. Desde el western (clásico y spaghetti) hasta los films de artes marciales y los melodramas de Douglas Sirk, una suerte de antología de lo mejor del cine narrativo, con gran nivel expresivo.

GRINDHOUSE

Las "grindhouses" eran las salas de segunda categoría sonde se exhibían dobles programas de clase B. Tarantino y Robert Rodríguez hicieron este doble programa terrorífico (con falsas sinopsis incluidas en el medio), como homenaje a ese cine sin calidades pero disfrutable a nivel de "placer culpable". El episodio de Tarantino (Death Proof) chorrea sangre, por supuesto.

Cineasta erótico y "de culto"

Russ Meyer (1922-2004) desempeñó varias actividades antes de convertirse en una leyenda del "porno soft". Fue camarógrafo del Ejército durante la Segunda Guerra Mundial (trabajando a las órdenes del gran George Stevens) y más tarde fotógrafo de Play-boy. Además de numerosos films de sexo y violencia dirigió, con mejor presupuesto, Más allá del valle de las muñecas (1970) y la un poco más seria Los siete minutos (1971), sobre novela de Irving Wallace. Después volvió a lo suyo.

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