Incrementar la productividad sin deteriorar suelos es el desafío

Empresas. Son más importantes las personas que los activos que explotan

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Con una multitudinaria concurrencia se cumplió la primera charla del 5° Ciclo de Conferencias de El País, IICA y Seragro. Esta vez fue el turno de la agricultura y Óscar Alvarado, el expositor, con panelistas locales.

Pocos años atrás, la visión de Gustavo Grobocopatel, el argentino considerado el rey de la soja, en el marco del mismo ciclo de charlas, brindaba una visión del desarrollo agrícola en Uruguay que parecía una utopía. Sin embargo, esa utopía pasó a ser una palpable realidad, con la llegada de empresas argentinas que arribaron a plantar al Uruguay, aportando capitales y know how.

Hoy, en el 5° Ciclo de Conferencias "Políticas de Estado: el agro en los tiempos que vienen", Óscar Alvarado, director de El Tejar Ltd. -el mayor plantador de soja del país- fue el panelista invitado y planteó el enorme desafío de incrementar la productividad sin ir en detrimento del recurso suelo.

El Tejar es la empresa más importante en el campo de la agricultura argentina, planta allí, en Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay, donde su relevancia agrícola no ha parado de crecer.

"Esta enorme oportunidad, pero también amenaza que el mundo nos está generando con el aumento del precio de los commodities, hay que manejarlo en cada país con mucha inteligencia", aseguró Alvarado a modo de mensaje. Según su visión, en "Uruguay hay una enorme oportunidad para generar riqueza y valor para los uruguayos, si es que se da un ámbito institucional para capitalizar esto y considero que se está yendo en la buena línea", aseguró el panelista.

La agricultura está dando una batalla por ganar más superficie en todo el mundo. No sólo en Uruguay compite con la ganadería de carne, la agricultura, la lechería o la forestación. "Es que, sólo con aumentar los rendimientos no se alcanza a cubrir la demanda adicional de alimentos en el mundo".

El empresario argentino no sólo explicó el funcionamiento y el crecimiento que ha tenido El Tejar que empezó con 700 vacas y hoy faena sus propios animales y vende sus bifes en el mercado argentino (también exportó), porque no sólo de agricultura vive una empresa. Entre chistes y anécdotas, entremezcló conceptos y frases que sacudían fuerte.

Por ejemplo, exhortó a medir las empresas por la capacidad de generar proyectos y no por la cantidad de hectáreas que explotan. "Las empresas somos los grupos de personas, por ende, las empresas somos las personas".

Según su visión, "el único activo y los que hacemos la diferencia somos las personas. Un buen grupo de personas es capaz de seguir el capital financiero para invertir y convencer a quien tiene la tierra para trabajarla. Uno malo, sin importar la plata que tenga, finalmente no va a ser competitivo".

Ese es uno de los ejes que le posibilitó a el Tejar vivir estos 21 años y, según su presidente, quiere durar "680 años más".

Alvarado exhortó a pensar en "un capitalismo humano, la empresa debe estar al servicio de las personas, la generación de plata está al servicio de las personas y no las personas al servicio de la plata".

DESAFÍO. Para el panelista el desafío más grande que tiene la agricultura, hablando globalmente, es "generar un ámbito institucional que promueva la inversión y el crecimiento, pero que fundamentalmente, promueva el desarrollo. El cambio implica que se genere valor para todas las comunidades que toman contacto con la agricultura. Si todas estas oportunidades que genera el mundo, no se vuelcan en mejores oportunidades para todas las comunidades del ámbito rural, para nada han servido. Ahí está el gran desafío, convertir esta oportunidad en una mejora de la calidad de vida para todo el ámbito rural del Uruguay".

El crecimiento empresarial, para este agricultor, pasa por la capacitación técnica y el liderazgo. "Si mis capacidades están dadas para liderar y trabajar en equipo, puedo cambiar de trabajo y seguir siendo una persona útil. Éste es un pilar importante", consideró el empresario argentino.

Tres visiones y más retos

Mirar más al pasto que al animal

Para el consultor Joa quín Ponce De León, asesor agrícola y docente de amplia trayectoria, Uruguay tiene un espacio marginal para la agricultura y es un país apto para la producción animal, por lo que es acertado mantener esa dirección. Según él, se debe apuntar a un nivel de producción del orden de los 400 kilos de carne por hectárea, mirando más el pasto que el animal. Ponce De León, se mostró renuente a señalar a la siembra directa como la mejor de las tecnologías. A su juicio, la siembra convencional y la siembra directa son herramientas que se deben usar en función de las circunstancias; la erosión se produce igual si son mal aplicadas.

No existen estímulos para operar

El presidente de la Bolsa de Valores de Montevideo (BVM), Ángel Urraburu, quien además es productor agropecuario y empresario agroindustrial, exhortó a buscar formas asociativas con el capital extranjero instalado en el país, a través de la BVM. Explicó que todo el capital que llegó de manos de las empresas extranjeras instaladas en el país, y que es récord histórico en materia de inversión, surgió de los mercados de capitales de sus países de origen y se instaló salteándose a la BVM. Cuestionó la actitud "ultraconservadora" de los uruguayos y recordó que hoy no hay un solo estímulo para aquellas empresas que quieran operar en la BVM.

Complementarse y no competir

El gerente general de Claldy, Erwin Bachmann, recordó el proceso fundacional de Claldy, una de las más importante empresas lácteas del país, a partir de inmigrantes alemanes instalados en el entorno de la ciudad de Young, en Río Negro. El empresario subrayó el concepto de complementariedad entre la lechería, la agricultura, la forestación y la ganadería de carne. Dijo que ya no es novedad la falta de alimentos en el mundo, lo que es un desafío y una gran oportunidad, que fácilmente se puede transformar en una amenaza para el sector. El desarrollo requiere aumento de competitividad de la cadena y de planeamiento estratégico.

Se pierde 1 hectárea cada 7,67 segundos

Para Óscar Alvarado y para la empresa que dirige, El Tejar, no existe agricultura viable si no se cuida el recurso suelo, porque se le considera el legado que heredarán las futuras generaciones.

Alvarado fue gráfico y manejó cifras concretas que golpean fuerte y hacen tomar consciencia de la importancia de este recurso. "Teniendo en cuenta la superficie total de tierra arable, pasturas y bosques, se pierde una hectárea productiva cada 7,67 segundos". Cuidar el suelo para seguir haciendo agricultura y superar el desafío de tener que alimentar a cada vez más personas en el mundo es vital. "Tomando en cuenta nacimientos y muertes, la población mundial aumenta en aproximadamente tres personas por segundo", recordó el panelista.

En los últimos diez años la población mundial creció 13%, el consumo mundial de soja subió 59% y el de maíz 32%, pero, sin embargo, el incremento del área cosechada en todo el mundo apenas se elevó 4%. Según su visión, los países exportadores no les resulta fácil incrementar el área cultivada.

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