La paliza no fue solamente en la cancha

| Tuvieron que ir al estadio en once taxis y el preparador físico ¡terminó preso!

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SILVIA PÉREZ

River Plate regresó ayer desde Santiago y se trajo mucho más que lo que le propinó la Católica. En realidad, no fue toda la delegación la que volvió en la mañana de la víspera. Siete personas, entre ellas el presidente Juan José Tudurí, tuvieron que permanecer hasta la tarde en la capital chilena porque el vuelo estaba sobrevendido.

De todas formas, ese problema fue sólo una insignificancia comparada con los inconvenientes que tuvieron que enfrentar los darseneros durante su estadía en el país trasandino.

El plantel tuvo que trasladarse desde el hotel Leonardo Da Vinci, donde se hospedó, hasta el estadio San Carlos de Apoquindo en taxis porque el ómnibus que debía pasar a buscarlos jamás llegó.

Se acercaba la hora del encuentro y el rodado no aparecía. Los nervios eran cada vez mayores, por lo cual, el presidente Tudurí tomó cartas en el asunto. Llamó a un amigo chileno, que lo ayudó a encontrar una rápida solución. Los futbolistas viajaron desde el barrio Las Condes, donde se encuentra ubicado el hotel Da Vinci, hasta el estadio en once taxis y los bultos de la utilería en dos camionetas alquiladas para ese propósito.

Tampoco les habían dejado las entradas de cortesía y los directivos de River tuvieron que salir a buscar entradas y pagarlas a 50 dólares cada una.

Para peor, ya durante el partido, concretamente en el primer tiempo, el preparador físico Mauricio Marchetti tuvo un inconveniente con un hincha del equipo chileno y tanto él como el dirigente Donato Rivas, que trató de que la cosa no pasara a mayores, terminaron en el piso golpeados por los carabineros. Es más, el preparador físico estuvo detenido por unas horas.

Y hay más. Cuando los futbolistas regresaron al camarín sumidos en la amargura de la amplia derrota que acababan de sufrir, no pudieron bañarse porque no había agua caliente en el vestuario visitante. La mayoría de los jugadores se bañó en el hotel y los pocos que lo hicieron en el estadio, tuvieron que esperar 20 minutos a que por fin saliera el agua cliente. Algo bastante extraño, sobre todo teniendo en cuenta que el estadio San Carlos de Apoquindo, enclavado en un barrio muy paquete, es un escenario de muy buen nivel.

"Como dirigentes fue nuestra primera experiencia internacional, y no fue buena. De todas formas hay que reconocer que ellos jugaron mejor y nos ganaron con un muy buen fútbol. Ahora ya está. Hay que seguir para adelante y ojalá tengamos revancha", dijo el presidente Tudurí.

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