RAÚL MERNIES | LO VEO ASÍ
Sin tener en cuenta lo que pueda promulgar el Tribunal de Penas esta tarde, a priori, los incidentes de la noche del sábado en el Cilindro tienen una connotación más negativa para Aguada que para Goes, porque el que tiene que seguir jugando por el ascenso a la Liga es el equipo rojiverde.
El comportamiento del extranjero Wendell Gibson, sin importar por quien ni como fue provocado, debe ser penalizado y la posibilidad de que Aguada tenga que afrontar las finales ante Nacional sin él es un factor que incidirá en el resultado sin lugar a dudas.
Goes se quedó sin ascenso, pero eso no es lo peor. Lo que más lastima a los misioneros es el hecho de no haber podido eliminar a Aguada. De todas formas, los líos que se registraron después del clásico pueden significar un consuelo para los misioneros, si es que el Tribunal sanciona a Gibson y a algún jugador más.
Pero esa rivalidad enfermiza y espontánea, que es capaz de hacer que dos personas se agredan en procura de influir en lo deportivo, puede llegar a ser un arma de doble filo.
Es verdad que Goes ya no tenía nada que perder y que lo único que pretendía era -como declaró Gustavo Reig a Ovación en su edición del sábado- "...dejarlos afuera". Pero teniendo en cuenta los antecedentes, el tiro les puede llegar salir por la culata.
Este fue el tercer incidente de la temporada que tuvo a Goes como protagonista, ya recibió la sanción del cierre de cancha tres veces y una multa económica no parecería suficiente esta vez.
Hay quienes hablan de una posible desafiliación. ¿Tendrán el valor de hacerlo?