JULIA RODRÍGUEZ LARRETA
Con las cicatrices aún sin cerrar, abrió nuevamente sus puertas La Rural, en su predio de Palermo. La más importante y tradicional fiesta del campo, se desarrolla este año dentro de un clima muy particular. No sólo ha sido boicoteada por el gobierno, en el sentido de haber retirado todos los stands oficiales, hasta un auto patrullero que estaba en exhibición, sino que la Presidenta no hablará en la inauguración, lo que no es de extrañar, (tampoco lo había hecho su marido y antecesor), sino que por primer vez, tampoco lo hará el secretario de Ganadería y Agricultura, Carlos Cheppi.
Promisoria manera de estrenar su sillón, al frente de la cartera relacionada con el genuinamente primer sector del país, (su predecesor fue una de las pocas bajas del Ejecutivo a raíz del conflicto con el campo, aunque nunca tuvo ningún protagonismo), la del señor Cheppi, este hombre del "riñón", como suele decirse, del binomio gobernante.
A lo que sí se ha dedicado en estos días, es a convocar a intendentes, ministros y gobernadores provinciales. Comenzó con Santa Fe, cuyo gobernador se hizo representar por enviados y luego con el titular, ese sí, de Entre Ríos, para conversar de distintos temas dentro de lo que es una evidente estrategia de buscar la división del frente rural. Mientras por otro lado, no ha respondido al pedido de audiencia de la "mesa de enlace" que reúne a las cuatro entidades agropecuarias que han liderado las protestas del agro, cuyos dirigentes, justamente intentan mantener un bloque común para hablar con el gobierno.
Sin embargo, ni se les ha convocado ni se le adelanta nada de lo que se ensaya tras bambalinas, pero igual algo se ha filtrado al respecto. Como ser, un proyecto que continúa, claro, con las retenciones pero cargando más a la soja que al trigo y al maíz, elevando la alícuota para el primer producto, de 35% a 40%. Las del girasol quedarían en el actual 32% y los otros dos, tendrían una disminución de 5%. Se retiraría la escala móvil pero, si el codiciado poroto mantiene su valor FOB alrededor de los US$ 500, ello significará un aumento de ingreso fiscal de US$ 1.500 millones, si hay una cosecha similar de 48 millones de toneladas el año que viene. Habrá que ver para esto, si el gobierno utiliza la vía del Congreso o repite el modus operandi de las resoluciones ministeriales. Pero teniendo en cuenta lo ocurrido recientemente en el Congreso, la primera opción no parece que vaya a ser la elegida.
Cristina (Kristina) no se ha olvidado del mal trago en el Senado, y sobre todo de la actitud independiente de Julio Cobos, el vice presidente en quien parece centrar toda su ira por lo ocurrido. El fracaso de que no se aprobara la resolución 125 con el aumento y las retenciones móviles, lo ha centrado aparentemente en su sola persona, como si no hubiera perdido el apoyo también de varios de sus senadores, de acuerdo a lo que ha trascendido de la reunión mantenida el miércoles con el vice, quien seguramente llegó bastante entusiasmado al encuentro con una lista de temas para conversar con la primer mandataria, dado que le había respondido al día siguiente de su pedido de audiencia. Sin embargo, esa presteza no se debió a un ánimo contemporizador, sino más bien, al interés de guardar las apariencias institucionales. Y en los 45 minutos de la tensa entrevista, la presidenta se dedicó a explayarse sobre sus agravios sobre la actitud asumida por el Sr. Cobos en esa inolvidable madrugada, sin dar ninguna muestra de interés por los otros asuntos que el vice pretendía discutir.
Encuentro en el que no hubo fotógrafos y cuyo resumen quedó a cargo del nuevo Jefe de Gabinete Massa, en una conferencia de prensa sin preguntas, al estilo de las implantadas por su antecesor, Alberto Fernández.
Es evidente la intención de aislarlo políticamente, mientras los radicales K deben estar rumiando sobre su futuro y el de la desflecada Concertación.
Al mismo tiempo que los principales exportadores se quejan de la inestabilidad del sistema de exportaciones que tiene trabados los negocios e impide las operaciones a futuro, lo que distorsiona toda la actividad exportadora, el gobierno finalmente decidió comenzar a sincerar los precios de las tarifas de la electricidad, con aumentos escalonados, por ahora, sólo en la parte de la distribución.
Si responde la decisión a la imposibilidad de seguir con la insostenible carga de subsidios, la medida es hemiplégica. Pero de todos modos, es una postura racional no mantener el artificio de una energía absurdamente barata, que contribuía al despilfarro.
Si al fin los Kirchner se decidieran a dar este paso - al que siempre finalmente se negaban sobre todo porque afectaría a las empresas y también a la clase media que caceroleaba - es harina de otro costal.