Calafate los dejó fríos en el clásico Paraguay
En el final no pasó calor ante los avances de Folder e Iron Alley
PABLO NÚÑEZ
Mostrando un nivel similar al de sus mejores tardes, Calafate ganó ayer el clásico Paraguay. Fue la novena victoria de su campaña y la quinta que consigue dentro del ámbito clásico. Pero lo más importante de todo es que fue el éxito que demostró que el tordillo aún puede seguir dando batalla ante los mejores de la especialidad.
Mario González le guardó energías durante la partida inicial ubicándolo en el medio del lote y quedando como nexo entre el grupo vanguardista -que lideraron El Complejo y River Cak, seguidos por Kibitzer, el favorito Keep Control y Adiacent- y el resto.
"González (refiriéndose a su padre, quien entrena al tordo) generalmente no me da instrucciones, pero esta vez me mandó correrlo lejos de los punteros. Ya en los `siete` los venía pisando. Después lo saqué afuera y esperé al máximo para rematarlo", comentó su jockey, acerca del desarrollo.
Con el camino libre, sin rivales que entorpecieran su paso, el hijo de Acceptable echó mano a su mejor arma: su brazada. En "cuatro saltos" igualó la línea de Kibitzer, River Cak, El Complejo, Adiacent y Keep Control -éste luego se lesionaría- y pasó al frente.
Asegurar la carrera fue un trámite para él. Un par de fustazos por acá, una corrección de línea por allá y un epílogo sin sobresaltos para el defensor del stud Palisi, que llegó al disco un cuerpo y medio antes que su principal escolta.
De nada valieron los tardíos avances de Folder y Iron Alley -a la postre segundo y tercero, respectivamente- los que cerca del disco desplazaron a la última chapa rentada del marcador a Adiacent, que esta vez demostró que también puede rendir de buena manera si es guiado con mayor prudencia.
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