Cálculos

MARCELLO FIGUEREDO

La cosa es así. Si su señora y usted, o usted y su marido, o tu concubino y tú, o vos y tu concubina, ganan más de 30 mil pesos entre ambos (es decir, si son unos ricachones), les conviene comprarse una calculadora profesional o consultar a un contador ducho en impuestos para que los asesore sobre los pasos a seguir de ahora en más.

Parece que si el sueldo de uno de ustedes no supera los 9 mil pesos nominales, les convendrá empezar a tributar por núcleo familiar; pero si el menos cotizado de la pareja se pasa de esa raya, la gambeta ya no tendrá sentido. Si están casados o son concubinos con todas las de la ley, pero sólo uno de los dos trabaja, vuelve a convenir que aporten en dulce montón, con lo que se ahorrarían la friolera de 177 pesos al mes. ¿Qué tal?

Sigamos. Si en cambio usted está apenas en pareja, y decide acogerse a los nuevos beneficios para la familia tipo que tanto les gusta a los ministros de Economía (papá, mamá y dos nenes), sepa que antes de enero deberá pasar por el Registro de la calle Sarandí, donde de entrada se le irán 218 pesos en el expediente y la libreta, más otros 253 en las anotaciones del Diario Oficial, sin contar los testigos adicionales (272 cada uno), ni los bocaditos, naturalmente.

Estados civiles al margen, si usted integra el privilegiadísimo pelotón de los que perciben unos 20 mil pesos de sueldo, ¡enhorabuena!: la reforma electoral de la reforma tributaria le permitirá ahorrar 355 pesos al mes, lo que hoy en día es un dineral.

Sepa también que la cosa mejora notablemente si usted se planta en los 20 mil (ya sabe: la ambición no es progresista) y al mismo tiempo decide reproducirse.

En ese caso le espera algo así como el 50 por ciento de rebaja por un hijo, y hasta el 100 por ciento si trae al mundo dos o más párvulos, a lo que debería sumarse el ahorro adicional en preservativos, que andan por los 32 pesos la cajita de tres. Eso sí: después pregúntele al ministro de Economía (parece que no hay que creer todo lo que dicen ciertos estudios profesionales) cómo mantener una familia tipo con 20 mil pesos al mes.

Finalmente, si usted está esperando ansioso el ajuste salarial, cruce los dedos para que los eventuales aumentos no se evaporen cuando a fin de año llegue el recibo del medio aguinaldo, como ya pasó en junio. ¿Se acuerda?

Hay otras reformas en marcha a tener en cuenta. Si usted es mujer y tiene planeado jubilarse, adopte o quede embarazada de una vez por todas: si prospera un proyecto que pronto aterrizará en el Parlamento, le contabilizarán un año más de trabajo por cada hijo, sea biológico o no.

Pero los cálculos y las manganetas de nuestros días no acaban aquí.

Tome nota. Si usted es un laburante privado de los que nunca falta al trabajo, mande su jefe al diablo y consígase un empleo público. Por ejemplo, en el Palacio Legislativo o en la Intendencia de Montevideo.

Le pagaremos al mes, según el caso, entre 4.200 pesos y hasta el 50 por ciento extra de su sueldo por concepto de presentismo. Y con un poco de suerte, nos hace un juicio a todos y capaz que termina sacándonos más. Qué país generoso, ¿no?

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