Uruguayo cocinará para los Nobel

| A los 23 años, Germán Olmedo fue elegido como uno de los 68 chefs de la gala en Estocolmo. El banquete se sirve el 10 de diciembre: es una de las veladas más sofisticadas del año

 20080731 300x300

ANA PAIS y DÉBORAH FRIEDMANN

Con 23 años va a cocinar para las mentes más brillantes y creativas de todo el mundo. El chef uruguayo Germán Olmedo será uno de los 68 que trabajarán en la cocina del banquete de los Premios Nobel el próximo 10 de diciembre.

"Hay unas 200 personas que trabajaron como chefs en toda la historia de los Nobel y que todavía viven", contó Olmedo desde Estocolmo, Suecia, a El País. Según le han dicho al joven, egresado en 2004 del Colegio de cocineros Gato Dumas, va a ser el primer uruguayo en la cocina desde que el galardón se empezó a entregar en 1901.

"La cocina se divide en diferentes partes. Yo voy a estar encargado de cinco cocineros, para preparar una guarnición de los platos. Se van a servir 1.250 entradas, 1.250 platos principales y 1.250 postres", contó y agregó que por ahora el menú es secreto hasta para los propios cocineros.

El banquete en el Ayuntamiento de Estocolmo es la culminación de una semana de discursos, conferencias y recepciones para los galardonados. Y esa fiesta se transforma en uno de los eventos más codiciados del mundo.

La propia página del Nobel así lo hace saber. "Finalmente ha recibido la invitación para la ceremonia del Premio Nobel y el banquete. ¿Qué ponerse? A menos que no le importe lo que la gente piense, ir a la reunión con la ropa equivocada puede ser embarazoso", señala.

Luego aclara que el banquete es un evento "estrictamente formal". Los hombres deben vestir frac, mientras las mujeres deben asistir con un vestido de noche. "¡Es la oportunidad perfecta para vestirse de forma elegante y lucir como de la realeza!", indican. Como accesorios para las mujeres, un par de guantes largos y un chal pueden ser ideales, aunque no son obligatorios.

Cada laureado tiene derecho a invitar a 16 personas. Siempre asiste la familia real sueca y es usual la presencia del primer ministro y de otros gobernantes. Además, la familia Nobel está representada en el evento.

Algunos países que muy excepcionalmente obtienen un premio Nobel quieren tener presencia cuando algún coterráneo consigue el galardón. Por eso, el sentar juntas a las personas adecuadas es un dolor de cabeza constante, señala la periodista sueca Ingmarie Froman en una crónica publicada en Sweden.de.

"La semana anterior al banquete la sala del ejecutivo de la Fundación Nobel parece como el cuartel general en tiempo de guerra", señala la crónica. Por ello, las tarjetas de distribución se cambian una y otra vez.

El salón es decorado con antorchas, velas y flores; estas últimas son regalo de la ciudad italiana de San Remo, donde Alfred Nobel murió en 1896.

Pero los dolores de cabeza no terminan en los preparativos. Es que muchas veces los premiados ignoran el límite máximo de invitados. En la cena de 1999, por ejemplo, el premio nobel de Medicina, Guenter Blobel, fue junto a 49 personas más. Los organizadores decidieron ubicar a 17 de ellos y enviar al resto a un restaurante. Luego, los invitaron al baile de gala que se realiza después de la cena.

Lo que ya le explicaron a Olmedo es que cada plato no puede demorar más de 15 minutos desde que empieza a ser preparado hasta que llega a la mesa.

"Requiere un gran trabajo de sincronización entre cocineros y mozos. Cada segundo, cada minuto cuenta", dijo el chef.

La vorágine con que preparan y la delicadeza con la que decoran uno por uno los platos del menú, serán televisadas en Suecia por tres días en vivo.

Para los anfitriones de los Premios Nobel todo lo que rodea la ceremonia de entrega es importante. De hecho, al finalizar la cena, reciben diplomas también los cocineros.

"El mío pienso entregarlo a la Escuela del Gato Dumas, donde estudié", aseguró el joven chef. Y agregó: "Estoy bastante tranquilo, muy seguro de que voy a hacer bien las cosas".

HACIA EL NOBEL. Olmedo hace un año y medio que vive en Suecia, pero este verano, por ejemplo, vino a Uruguay para hacer sushi en el restaurante Hop! de Punta del Este.

"En la temporada de verano estuve trabajando en el restaurante Burmister, en una isla al Sur de Suecia llamada Gotland. Allí conocí al chef inglés Kevin O`Brien, que es el jefe general de la cocina del Stockholm Konserthuset, el ayuntamiento de Estocolmo, un lugar con un presupuesto de 120 millones de pesos uruguayos mensuales, solo en insumos alimenticios", contó. En ese sitio se hace el banquete de los Nobel.

Conversando con él, le dijo que "esta temporada había trabajado muy bien" y lo invitó a cocinar para el evento. "Son tres días de preparación más la noche de la entrega que es el 10 de diciembre", señaló.

A su vez, a fines de agosto presentarán a todo el equipo de cocineros ante el Ayuntamiento sueco. Y adelantó que por esa fecha comenzará a trabajar en el Hotel Hilton de Estocolmo como cocinero de fuegos.

Olmedo volverá a Uruguay para las fiestas en diciembre, con su diploma, y tras haberse convertido en el primer uruguayo en haber cocinado para los famosos Premios Nobel.

La cifra

5 Son los minutos que tendrán el chef y su equipo desde que empiecen a preparar los platos, hasta que éstos lleguen a la mesa

El secreto mejor guardado, con toque escandinavo

Desde 1901 hasta 2008 el menú para el banquete del Nobel, y la gala en sí, han sufrido transformaciones. A la primera cena de premiación asistieron 113 hombres y la primera mujer invitada fue Marie Curie, ganadora del premio en 1903 junto a su esposo Pierre y Henri Becquerel. Treinta años después los invitados al Grand Hotel de Estocolmo ya eran 350. Desde 1974 se hace en el Blue Hall del Ayuntamiento de Estocolmo. En los períodos 1914-1919 y 1939-1944 no se realizaron ceremonias del Nobel debido a la primera y segunda guerras mundiales. El presupuesto de los banquetes era donado cada año a la Cruz Roja. El menú de los primeros 10 años, de siete platos, se redujo a cuatro a partir de 1921. En cada década el gusto ha ido variando en la preparación del menú, que se mantiene en absoluto secreto hasta la esperada velada del 10 de diciembre. Hoy, la única condición es que en la elección de los platos debe haber un toque escandinavo, así como un "motivo" que se expresa en la decoración del salón.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar