GUSTAVO PENADÉS
Y no una "republiqueta". Las lamentables actuaciones del Departamento de Conferencias de la Revista "The Economist" y de quien diera a publicidad el informe reservado del contador Protasi al Banco de Santander, nos llevan a pensar que algunos actores externos (y, por qué no, también internos), creen que, actualmente, nuestro país ha perdido el sentido y las normas republicanas, que siempre lo distinguieron.
Se ha hecho público que el Directorio Blanco ha tomado la posición de enfrentar ambas situaciones, fundamentalmente contra las predicciones electorales de las mismas, que creo que no es lo esencial.
Si bien no debe descartarse la intencionalidad de confundir a la opinión pública al respecto, bastaría con aconsejar a los predictores del triunfo del Frente en las elecciones del 2009 que leyeran los últimos sondeos que claramente lo dan como perdidoso -y, lo que es peor, con una caída persistente- o las recientes columnas de Alfonso Garcé, Fernando Butazzoni y Esteban Valenti, todos ellos conspicuos frentistas, para esclarecer sobre los errores padecidos por los augures de The Economist o del Banco de Santander.
En todo caso, podría en-tenderse esa intencionalidad como un manotazo de ahogado que lleva al Frente a intentar una extraña conmixtión con la "Patria Financiera" -como acertadamente dijera el Dr. Larrañaga- quien sabe con qué fines.
Pero manotazo de ahogado al fin, sin más repercusiones que la de tratar de enlentecer el inexorable final.
Lo que verdaderamente nos preocupa y nos indigna es que, desde el extranjero, se pueda creer que Uruguay se ha convertido en una "republiqueta", al estilo de las hermanas patrias centroamericanas de los años 50, asediadas, entre otras corporaciones imperiales, por la United Fruit, que negociaba con gobiernos funcionales a sus intereses o los combatía cuando no lo eran. Con la complicidad de Partidos Comunistas vernáculos -entre otros, el uruguayo- y el enfrentamiento, casi siempre solitario, de Augusto Sandino, apoyado, en exclusividad desde el Uruguay, por la vibrante palabra solidaria y verdade- ramente nacionalista del Dr. Luis Alberto de Herrera.
Nuestra preocupación e indignación nacen de que, en el caso del Santander, se pueda pensar que una práctica común y lícita, como la de elaborar un informe reservado, e insisto, reservado para sus accionistas, acerca de la situación de países donde tienen intereses, en el Uruguay de hoy pueda transformarse en dato público, sin que las custodias morales del país se levanten airadas ante el atropello.
Y, en el caso de "The Economist", se pueda organizar una "Mesa de negocios con el Gobierno de Uruguay", en una salida del cauce y del estilo republicano, que les haya hecho pensar que ahora, en nuestra Patria, se "negocia" con el gobierno y no con el Estado.
Aceptamos desde ya que todo esto pueda tratarse de lamentables errores y que muchas de las empresas involucradas en ambos acontecimientos hayan sido inducidas a ellos inadvertidamente. Pero, insistimos, que el concepto de República -y, por tanto del Estado diferenciado del Gobierno- es consustancial al Uruguay desde sus orígenes.
El Partido Nacional es bastión en su defensa, no admitiéndose injerencias extranjeras en la decisión de nuestro destino soberano.