Nacional no se quedó sin nada

| Atrás y adelante, los tricolores fueron más que el campeón uruguayo

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Atrás y adelante, los tricolores fueron más que el campeón uruguayo

JORGE SAVIA

Terminó. Todo. La final de la Liguilla y la temporada. Mientras la Amsterdam explota en el grito de ¡Nacional! y en la Olímpica y parte de la América acompañan ese sentimiento que surge con rabia -más que alegría- desde el fondo del alma, Pelusso se da vuelta en forma brusca y rápida, y tiene una primera reacción, antes de que un par de colaboradores lleguen para abrazarlo: se saca los lentes y los guarda en el bolsillo chico, contiguo a la solapa del saco.

Fue casi un gesto de "misión cumplida". Ahí, por ahora, el saldo "caliente", inmediato, es ese que festejan los hinchas, recordando con distintos cantos al tradicional adversario: Nacional perdió los dos últimos clásicos, que es desde donde surge buena parte del sabor a desquite -o consuelo- que parece tener el título alcanzado, pero no terminó el año futbolístico con las manos vacías; conquistó la Liguilla, tras ganarle al mismísimo campeón uruguayo.

presentimiento. La victoria tricolor de ayer, además, resultó inobjetable. Presentida, incluso, desde cuando Nacional ya ganaba 1 a 0, desbordaba ofensivamente a los violetas como lo había hecho en forma esporádica durante una segunda etapa en la que, después que en los minutos iniciales De Souza estrellara un balazo en el travesaño a Defensor Sporting le costó un disparate llegar con peligro al área contraria, por esa fila de coraceros que se apostó a lo ancho del talud de la Amsterdam para evitar que la hinchada tricolor invadiera la cancha.

"macabra". Es que, al fin y al cabo, salvo en las jugadas de pelota quieta que el cuadro de Punta Carretas ejecutó sobre el fondo tricolor en la primera parte y en donde la actitud de la retaguardia de Nacional fue repetidamente "macabra" y no tuvo consecuencias adversas porque los delanteros rivales no supieron capitalizar esas limitaciones que expuso el contrario, en casi todo momento el ganador fue más que su oponente, tanto atrás como adelante.

La única paridad, tal vez, estuvo en el mediocampo; incluso porque, aún cuando ninguno de los delanteros de punta de ambos cuadros podían ganar -por su baja estatura- en el juego de alto, con el ingreso del "Morro" García el elenco tricolor pudo suplir en cierta medida la tremenda baja que sufrió Nacional en ese aspecto del juego, al perder tempranamente a Vera, que a los 30 segundos, al minuto y a los 12`, ya le había ganado tres peligrosas pelotas de arriba a la zaga adversaria.

velocidad. Como ha sido habitual, el campeón uruguayo, estuvo siempre -sólo se descalabró al final, con la expulsión de Suárez- bien armado; pero la firmeza y velocidad que expuso la línea de cuatro de Nacional redujeron casi a cero las posibilidades ofensivas de los violetas, al controlar por completo los intentos atacantes de Viudez y Sebastián Fernández.

Sobre esa base, entonces, Nacional fue edificando paulatinamente su victoria, que en los 45` iniciales -pese a los profundos desenganches de Filgueira, que incomodaron bastante a la defensa contraria- "no se veía venir", fundamentalmente por la imprecisión que tuvo Lodeiro para conectarse con García y Blanco.

Precisamente fue ese detalle el que mejoró el equipo tricolor para el complemento, donde los pases de Ligüera y las apariciones mejor habilitadas y justas de García, fueron fabricando ese "plus" que le había faltado al cuadro de Pelusso en los 45` iniciales.

contraste. De esa forma, pues, las situaciones favorables que desperdiciaron los tricolores y las intervenciones de Martín Silva para tapar los huecos que dejó un fondo que acusó un disparate la ausencia de Lamas, evitaron que aquello que "presintieron" los coraceros de la Amsterdam se vislumbrara antes del gol del "Morro" García y del penal que, como consecuencia de la impotencia defensiva, le cometió Suárez a Blanco: el resquebrajamiento y la caída del campeón uruguayo, el triunfo de Nacional y su consagración como campeón de la Liguilla.

De ahí, entonces, que se entienda ese "contraste" final que se produjo, si acaso, entre la primera reacción sobria de Pelusso, antes de que los colaboradores llegaran para abrazarlo, y la explosión clamorosa de la Amsterdam, acompañada con alegría del resto de la parcialidad tricolor que fue al Centenario: cualquier pena se mitiga, al menos, y el calor del sentimiento le gana a la frialdad del análisis y posterga todo tipo de balance, en el momento que se levanta una Copa de fin de año.

Las cifras

3 Jugadas de gol propició Vera en sólo 12`, al ganar en el juego de alto; fue una sensible baja.

49 minutos pasaron desde que Santiago García entró por Vera hasta que hizo un gol clave.

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