Alfonso Lessa
Durante su reciente viaje a Buenos Aires, le preguntaron al senador José Mujica si se estaba poniendo el traje de candidato y él contestó que apenas había llevado un pequeño bolso y que esa carrera no se estaba corriendo.
Cuando regresó a Montevideo, aseguró que no tiene "pinta de presidente" y que su principal objetivo es luchar para que el Frente Amplio logre "una fórmula de unidad". Algunas semanas atrás, dijo en el programa Código País de canal 12, que llegado el caso aceptaría ser postulado a la vicepresidencia acompañando a Danilo Astori.
Cualquiera que lo haya escuchado, podría concluir que Mujica está resuelto a no ser candidato, pero hay otros síntomas que indican exactamente lo contrario y que tal vez no tenga el traje, pero le alcance con sus características camperas.
Por más que se niegue, la propia visita de Mujica a Buenos Aires puede interpretarse como la de un hombre lanzado a pelear por la candidatura. No fue, claramente, una visita habitual de un senador. Pareció más bien el tipo de visitas que realizan los candidatos ya proclamados, o, más aun, los presidentes electos.
En definitiva ¿Mujica está o no lanzado a pelear por la candidatura en la interna? Todo indica que tiene una gran presión de su entorno político para que aproveche el espacio que se ha ganado y pelee por la candidatura.
Algo de eso reconoció en una amplia entrevista que publicó el sábado 19 el diario El Mundo de España. "Estar en política -dijo- es como permanecer en una habitación con mucho ruido, donde nunca se apaga la luz. (…) Una parte de mi carrera, por llamarla así, fue tumultuosa y extenuante en grado extremo. Cuando ya me había incorporado al marco formal, recorrí Uruguay varias veces, a lo largo y a lo ancho. Y ahora quieren que este viejo asuma ese nuevo reto…"
La visita a la Argentina, dejó otro dato para nada menor: una serie de elogios a la política económica uruguaya, es decir, a la política diseñada por Astori, su eventual contendor, que proximamente bajará a la arena política lo que acelerará las definiciones electorales.
Seguramente en la cabeza de Mujica estén dando vueltas muchas cosas, algunas personales, como su edad y la dura vida a la que hizo alusión en El Mundo; y otras políticas, como la necesidad de un consenso, idea en la que ha insistido varias veces, y, tal vez, el hecho de que nunca desde su fundación, un sector ha sido mayoría durante dos períodos consecutivos en el Frente Amplio. Quizás, finalmente, el Frente Amplio no logre ese consenso y tenga, por primera vez, una interna realmente competitiva para definir su candidatura, lo que puede implicar aspectos positivos -en tanto dinamizaría a la coalición- pero también retos riesgosos, entre ellos, el de gestionar una campaña que no deje heridas profundas; y el tener en cuenta que no siempre el ganador de una interna resulta el mejor candidato para ganar la elección nacional.