"La sociedad no hace nada por adictos como mi hijo"

| Asesinato. "Podían detenerlo pero le tiraron a quemarropa"

ANDRÉS LÓPEZ REILLY

"Pudieron reducirlo y esperar que viniera la Policía, pero lo ejecutaron a quemarropa", dijo la madre del joven muerto de un disparo en La Unión. Fernando Britos tenía 19 años y era adicto a la pasta base.

El jueves un desconocido disparó a la cabeza de Fernando Britos cuando éste huía luego de intentar robar en un gimnasio en Camino Carrasco e Isla de Gaspar, en La Unión.

Lo encontraron colgando boca abajo en una reja de dos metros de alto, enganchado de su pantalón y aún con vida. Poco después, murió en un hospital.

Hacía un mes había salido del Comcar luego de cumplir una condena por hurto. Era adicto a la pasta base y para mantener su vicio, salía a robar.

"No estaba armado, tenía un destornillador que usaba para romper las puertas de los autos y los vidrios para entrar a robar. Quedó enganchado y con la cabeza hacia abajo. O sea que la persona que le dio el tiro, perfectamente lo podría haber reducido y esperar a que viniera la Policía. Era lo que tendría que haber hecho. Y él, pagar su pena por lo que estaba haciendo. Yo lo tendría vivo ahora, esa es la gran diferencia", declaró a El País Clara Otero, madre del joven asesinado. Clara aclaró que Fernando no estaba en "situación de calle", pues vivía con ella en Canelones, si bien venía seguido a Montevideo.

"Dijeron que estaba en condición de calle por sus idas y venidas, por el hurto para comprar pasta base y consumirla. Pero él estaba con nosotros. Por eso no tenía un domicilio en Montevideo. Estuvo en el Comcar y yo iba a visitarlo. Salió en junio y estaba yendo dos veces por semana a la seccional 23ª de Canelones a firmar", aseguró la mujer.

Horas después de haber enterrado a Fernando, Clara decía: "él era un botija amado, no era un paria".

SOCIEDAD. Sin embargo, para algunos vecinos de La Unión, la muerte de Fernando fue un alivio. "Un delincuente menos", dijeron algunos.

"Estamos en una sociedad sumergida. Cada uno está haciendo justicia, no estamos atacando el mal, que es tener un centro de rehabilitación al que se pueda llevar a todos estos gurises que están en la calle consumiendo aunque ellos no lo quieran", sostuvo Clara.

Según la madre de Fernando, el gobierno no sabe cómo actuar para enfrentar el problema de la pasta base.

"En esta sociedad no tenemos una rehabilitación, porque si el joven no la quiere, el juez no la autoriza. Y en las cárceles no hay rehabilitación. Hay vergüenza dentro de las cárceles, salen peor", aseveró.

"Yo no estoy diciendo `el nene no hacía nada`. Pero quiero que aparezca el culpable. Si no, nos vamos a empezar a matar unos a otros, estamos tomando la Justicia por nuestra mano", sostuvo la mujer desde su casa en Canelones.

La Policía interrogó a varios vecinos en relación a este caso de justicia por mano propia.

El cuidador de una casa que se encuentra desocupada, y que está separada del gimnasio por la reja en la cual fue hallado el joven, fue indagado por la Policía y recuperó la libertad. No se halló ningún arma aún.

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