El programa para el balotaje

ALEJANDRO NOGUEIRA

El presidente Vázquez mandó parar la vocinglería frenteamplista sobre el IRPF y llamó a tener "memoria". La memoria debe tenerla la ciudadanía, porque los reclamos de reforma de la reforma tributaria ¡ya!, que atacan su médula, provienen de los mismos que la votaron en el Parlamento y no calibraron el impacto económico que iba a tener sobre la gente y, con ello, su efecto electoral. Y son también una manera de seguir minando la candidatura de Danilo Astori, como si no alcanzara con él solo para esta tarea.

La coyuntura desnuda el clímax de las contradicciones de la coalición de gobierno, pero leerlas exclusivamente a la luz de la demagogia electoral es una simplificación.

Las retobadas de José Mujica al dicterio presidencial tendrían el significado meramente anecdótico de un personaje político que cada vez más es una caricatura del líder populista que cultivó en el primer tramo del gobierno, si no estuvieran acompañadas de las intensas movidas del MPP para cerrarle el camino a Astori. Y éstas movidas se suman a las de otros grupos que buscan "izquierdizar" el programa electoral del Frente para 2009, instalando que la opción para la próxima administración es hacer al país más socialista y no más capitalista, que es lo que ha venido haciendo el Ministro de Economía.

En el imaginario de la izquierda uruguaya ser más socialistas es transitar los caminos de países como Bolivia, Venezuela o Argentina. Incluso de Cuba. Como la cuestión es político-ideológica, los resultados efectivos de esas sociedades y de esos gobiernos en el bienestar de su gente es un dato irrelevante.

Y este es el punto importante en relación al balotaje y al riesgo del Frente de perder la próxima elección. Esto no sucederá porque se hayan ido del Frente un puñado de militantes radicales o por el disgusto de los pequeños burgueses que quisieron probar "lo nuevo" en 2004 y no quieren reeditar el trago tras darse cuenta que no habían leído bien la parte del programa que hablaba del impuesto a la renta.

Cuando Vázquez se acerca a Michelle Bachelet o busca imponer la candidatura de Astori es por que sabe que el mayor riesgo electoral de la coalición está en presentar una alternativa populista sustentada en los jirones de una ideología. ¿Qué otra cosa puede estar mostrando si no su popularidad rampante frente a la declinación de la intención de voto del Frente Amplio?

Para mí ya es un arcano que he renunciado comprender la visión dominante en la izquierda de que los uruguayos gustan reflejarse en las gestas del kirchnerismo contra los terratenientes, las cruzadas bolivianas contra las petroleras o las largas horas de los discursos de Hugo Chávez que encubren un estado de arcas repletas cada vez más corrupto e ineficaz gobernando a un pueblo cada vez más empobrecido.

La demagogia desmemoriada que hoy cuestiona Vázquez sólo agrega puntos en contra al Frente Amplio para la próxima contienda electoral. Pero lo que la va a comprometer verdaderamente es un programa y un candidato que hagan sentir a los uruguayos que se parecerán más -y no menos- a otros sufridos pueblos de la región.

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