MARÍA JULIA POU
Antes de continuar con el artículo, debemos señalar que en su primera parte, publicada el pasado martes, hacíamos especial referencia al brillante trabajo del físico mexicano Dr. Daniel Sudarsky "La Ciencia Básica ¿Elemento esencial en el desarrollo del país? Lamentablemente, por motivos de espacio de nuestra publicación, se padeció la involuntaria omisión de nuestra nota de aclaración y fuente del trabajo citado.
Hecha pues esta salvedad, retornamos el análisis. La importancia de la ciencia básica sigue siendo un tema de difícil comprensión en nuestras sociedades a la hora de adjudicar los siempre escasos recursos. Es por ello que sentimos la necesidad de destacar que el principal uso del conocimiento, es la generación de más conocimiento, por la importancia que éste tiene desde el punto de vista cultural y de nuestra relación con el mundo en que nos movemos.
Creemos necesario también, destacar que no son excluyentes ni deberían ser contrapuestas, la investigación básica y la investigación aplicada. La diferencia fundamental entre una y otra sería el fin que se persigue en cada una de ellas: en la básica obtenemos información que nos revela un fenómeno sin una aplicación práctica inmediata, en tanto en los resultados de la investigación aplicada se busca y se obtiene la solución de un problema concreto.
Pero algo a tener en cuenta es que en los proyectos científicos existe un elemento al que se le ha llamado el resultado inesperado. Es decir, la sorpresa que conduce al investigador por un camino distinto al inicial y donde comienza a jugar un papel importante ese término inglés que ha sido de los más difíciles de traducir -"serendipity"- pero que se ha instalado ya en varias lenguas, por la exactitud con que expresa lo que hoy queremos incluir en estas reflexiones.
Se trata del hecho que se produce cuando buscando una cosa determinada, se descubre accidentalmente algo que no estaba en el plan inicial de la búsqueda. La palabra se deriva de "Serendip" -antiguo nombre persa de Sri Lanka- que fue acuñado en 1754 por Walpole, quien narraba las andanzas de los príncipes de Serendip quienes viajando descubrieron cosas "por accidente y sagacidad".
La sagacidad es un elemento esencial, para ser capaz de relacionar hechos aparentemente inconexos e inocuos para llegar a una conclusión de valor. Es el investigador dotado de una condición especial, el que está preparado para detectar la importancia de la información revelada accidentalmente.
Fue Louis Pasteur, quien expresó que "en los campos de la observación, la oportunidad sólo favorece a la mente preparada". Ya mencionamos la semana anterior en el trabajo del Dr. Sudarsky los ejemplos de "serendipia" en la ciencia y la tecnología.
Por todas estas consideraciones, es que nos parece importante que un país distribuya sus recursos teniendo al frente de las instituciones, funcionarios idóneos para resolver los criterios de distribución de fondos con amplitud de miras.
Teniendo en cuenta que los resultados de la investigación no son del todo anticipables y por ello es necesario flexibilizar los plazos exigidos, haciendo evaluaciones que tomen en cuenta, no si se ha cumplido el objetivo inicial sino si el proyecto está obteniendo resultados interesantes.