El Frente Amplio está preocupado

La inflación viene aumentando sin que las medidas adoptadas hasta el presente hayan dado resultado. Si bien todavía está controlada, no lo está la inflación que afecta a los productos de la canasta familiar, la que repercute fuerte en los hogares de menores ingresos. Son esas familias, las que una parte importante de su presupuesto dedican a la compra de alimentos las que más están sufriendo.

La respuesta del gobierno ha sido la de procurar "acuerdos de precios", los que, en última instancia, dependen siempre de la voluntad de las empresas; aunque últimamente se alzan voces que reclaman un papel más activo del Estado. Se habla de "controles", "sanciones", subvenciones con recursos originados en el aumento de gravámenes a automóviles y otros artículos.

El Partido Nacional reiteradamente ha reclamado del Ministro Astori la eliminación de impuestos que afectan la canasta familiar. Pero, llegados a este punto, chocamos con la posición fundamentalista del ministro que no quiere rebajar impuestos con los que financia el aumento brutal de los gastos del Estado, ni reconocer los errores que tiene el sistema tributario por él impuesto.

Pero, además, el problema no radica sólo en los precios de los productos básicos. Todo el sistema productivo sufre el castigo de las tarifas públicas, especialmente del combustible; y, si el gasoil productivo quedó por el camino, sólo se han arbitrado soluciones o parches para algunos sectores de la economía. Otros, como los pequeños productores rurales, se ven condenados por un sistema inexorable a la hora de pagar impuestos y que, desconociendo las particularidades del sector, se le niega todo alivio. Días atrás un dirigente gremial de los granjeros se preguntaba con razón, cuando serán ellos los que dispondrán de un fideicomiso para el combustible.

Por otro lado, una enorme cantidad de uruguayos van advirtiendo que los que nos opusimos a la reforma tributaria no estábamos equivocados. Muchos terminaron por "explotar" cuando cobraron el medio aguinaldo. Los descuentos por IRPF y Fonasa se sienten; y lo que es peor, muchos ciudadanos se desayunaron con que se reliquidarían sus aportes, y que, además de las consiguientes molestias, deberán sacar de su bolsillo dinero -del que seguramente no disponen- para que termine en la DGI.

Tantos errores tienen preocupados a dirigentes del Frente Amplio, los que, dejando de lado todo pudor, desembozadamente presionan a Astori para que modifique el IRPF (no así otras inequidades del sistema) y para que haga algo con los precios.

Compréndase bien. No se trata de que hayan advertido de que cometieron un error embanderándose con la reforma de Astori, o que estén preocupados por los precios. No. La preocupación es electoral. Así, por lo menos lo afirma el inefable Mujica quien, suelto de cuerpo, entiende que el Ministro de Economía en tanto candidato presidencial es el principal interesado en que la gente no se enoje con el IRPF. Aunque, quizás la solución se las dé el Director de la OPP, convencido de que los millones de dólares que se siguen destinado a los planes asistencialistas se deben transformar en votos frentistas, en una operación de clientelismo político y de falta de respeto a la población -especialmente la más humilde- que no tendría parangón en historia.

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