JORGE DA SILVEIRA | MI OPINIÓN
Peñarol fue muchísimo más que Nacional en todos los aspectos del juego y mereció una victoria mucho más elocuente en cifras que la que consiguió. Fue 2 a 0 pero pudo ser un marcador histórico de no mediar la notable actuación del arquero A. Viera.
Marcó bien atrás, volvió a anular siempre a R. Morales y contragolpeó en gran forma para destrozar a la defensa tricolor.
Salvo los minutos finales del primer tiempo, en que Peñarol perdió el control del partido y Nacional se arrimó con poco juego al área, el resto del partido fue netamente favorable a los dirigidos por Saralegui.
En el segundo tiempo apareció Olivera, que había intervenido poco, y fue incontenible. Bajter acertó en el medio. Pacheco, Bueno y Estoyanoff mantuvieron la eficacia. Atrás fueron importantísimos D. Rodríguez y Alcoba.
Nacional decepcionó una vez más. Marcó muy mal, dio libertad a Pacheco, Bueno y el mismo Olivera. Eso es suicida. Su defensa se vio lenta de reflejos. Perdió el orden. Nunca creó bien y cuando se arrimó se vio lento a Vera para culminar en tres ocasiones.