Ladrilleros temen por su empleo

Salto: cayeron las ventas, hay menos trabajadores y tierras

SALTO | LUIS ALBERTO PÉREZ

Las prolongadas jornadas sin Sol, los altos valores de humedad y las carencias de materia prima a la hora de llenar los pisaderos están afectando las ventas de los ladrilleros de Salto, que son unas 400 personas.

La colocación está "trancada" desde hace seis meses, dijo Rodolfo Sánchez, un referente del ramo. Tiene 48 años, y a los 8 comenzó a aprender ese sacrificado oficio.

"Ahora no hay colocación, sólo marcha algún `pichuleo` de a 200 y 300", agregó Sánchez.

Además, cada día se hace más difícil conseguir mano de obra para estos trabajos porque es muy duro, hay que hacerlo a la intemperie. El máximo jornal que puede lograr un peón cortando adobe es de $ 280.

Sánchez afirmó que la gente de los hornos ha perdido el afán de superación porque la sociedad los "ha condenado. Somos inferiores para la mayoría, el ladrillero tiene vergüenza hasta de ir a una reunión". Esto pasó cuando los citaron para intercambiar ideas y proyectos en la Universidad, "la mayoría no se animaba a hablar porque se siente inferior", dijo.

Este ladrillero del barrio Ceibal, curtido por el sol y el frío, hizo hincapié en la falta de apoyo oficial: "Para la Intendencia no existimos, para los ministerios tampoco, entonces tenemos que pensar que somos unos parias para la sociedad".

El futuro de los ladrilleros artesanales, que son la inmensa mayoría en esta zona, se ve más comprometido al estar agotándose las tierras en predios fiscales. "En mi caso me quedan dos años de material, después es difícil y casi imposible ir a trabajar a cambio de un 25% de porcentaje de las ventas con los dueños de predios particulares", señaló Sánchez.

En Salto se fabrican 700.000 ladrillos por mes. Hay 68 hornos independientes donde trabajaban entre 350 y 400 personas. A entre $ 2.200 y $ 4.000 se comercializa el millar de ladrillos.

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