El capricho imperante en el gobierno lo ha llevado a cometer muchos errores. A pesar de las críticas bien fundadas y con sentido común que recibió el proyecto de reforma tributaria, igual lo aprobaron. Quedó demostrado que la reforma fue un impuesto a las jubilaciones y al trabajo. Se confirmó que no paga más el que tiene más, sino el que trabaja más. La tozudez de los líderes de izquierda, con Astori y Vázquez a la cabeza, le impidió ver con claridad. A poco tiempo de aplicada la reforma, el gobierno reconoció que fue un error incluir en ella a las jubilaciones y pensiones, y derogó ese artículo. También elevará el monto mínimo no imponible y está estudiando liberar al aguinaldo de tal carga tributaria. Queda demostrado la improvisación y el manoseo que se hace con los trabajadores y jubilados.