MARIALAURA IBARRA
La Iglesia Anglicana está al borde del cisma por la consagración de mujeres como obispos y de homosexuales en el sacerdocio. La diócesis uruguaya apoya el primer punto, pero rechaza el segundo, y el casamiento entre personas de igual sexo.
La jerarquía dentro de la iglesia anglicana tiene una estructura sinodal: el sínodo o asamblea es la instancia máxima en el que se deciden los asuntos prácticos y las posturas de la iglesia y el obispo es quien "conduce" el ministerio entre estos plenarios.
En esas asambleas se toman las decisiones sustanciales que rigen la vida de la iglesia y por encima se erige la reunión anual que hacen las provincias. Uruguay pertenece a la llamada Provincia del Cono Sur.
El vicario general de la Iglesia Anglicana en Uruguay, Gonzalo Soria, explicó que en el sínodo se había decidido ordenar mujeres al presbiterado pero cuando llevaron el planteo a la instancia provincial no tuvieron respaldo.
"Aunque tenemos la postura de que la mujer podría ser sacerdote, respetamos la instancia provincial -donde toman decisiones todas las diócesis- y la posición uruguaya está en minoría", dijo el vicario. "Respetamos lo que se decide en la asamblea; de lo contrario, no tendría sentido integrar la Provincia", agregó.
Sin diferencia. El vicario -que es quien ocupa la autoridad de la iglesia cuando no está el obispo- recalcó que la posición de la diócesis es a favor de la ordenación de las mujeres al presbiterado.
"Es compartir el ministerio donde la diferencia no es ser hombre o mujer", explicó.
Soria señaló que la Diócesis Anglicana del Uruguay está conformada por el obispo Miguel Tamayo, siete presbíteros, un diácono y cinco diáconas. Todos los miembros, tanto hombres como mujeres, pueden estar casados, incluso los obispos, a diferencia de la Iglesia Católica.
Si bien la postura de la diócesis uruguaya es a favor de la consagración de las mujeres en todos los ministerios, sólo pueden consagrarse como diáconas.
Soria expresó que los diáconos -tanto mujeres como hombres- no pueden presidir la misa, ya que no pueden consagrar los elementos de la comunión (pan y vino), pero como se lo considera un ministerio de servicio pueden casar, bautizar y administrar otros sacramentos.
Dependencia. Cynthia Myers de Dickin, que es una de las cinco diáconas uruguayas, dijo a El País que "por una cuestión práctica" tiene la esperanza de que las mujeres puedan acceder al presbiterado, ya que al no poder consagrar los elementos "dependen de los hombres".
Myers, que está casada desde hace 36 años y tiene dos hijos y cuatro nietos, explicó que en los nueve años que ejerce el diaconado nunca ha sentido discriminación por su condición sexual. No obstante, señaló que están esperando que la Provincia del Cono Sur aprueba la posición uruguaya "y decida a favor de que las mujeres puedan acceder al presbiterado".
También comentó que en el caso de los hombres una vez que acceden al diaconado "muy rara vez no acceden en menos de un año al presbiterado, porque así se ha dado en la historia".
Actualmente hay un diácono que está a punto de acceder al presbiterado y por lo menos un seminarista con miras al diaconado primero y luego al presbiterado. "Esto no sucede con las mujeres por más años que pasen de servicio", aseguró la diácona. "Al no poder consagrar los elementos nosotras dependemos de los hombres. Si llega el momento que podamos acceder al presbiterado bienvenido sea, fundamentalmente por una cuestión práctica", agregó.
Las obispos. Respecto a la discusión que hay actualmente de consagrar mujeres obispos, Soria señaló que se trata de un debate que se da particularmente en la iglesia de Inglaterra, ya que en el mundo hay desde hace muchos años mujeres obispos. "La primada de la iglesia de Estados Unidos es una mujer; en Cuba hay una obispo auxiliar", ejemplificó.
El vicario informó que los que aducen que no puede haber mujeres en los cargos máximos de conducción de la iglesia es por la interpretación que hacen de las escrituras, ya que "desde la teología entienden que no puede haber mujeres en los ministerios de presbiterado y episcopal".
Respecto a llegar al obispado, la diácona dijo que cree que una vez que la mujer puede acceder al presbiterado no ve que haya ningún impedimento para que llegue al episcopado.
HOMOSEXUALIDAD. Respecto a la consagración de personas homosexuales dentro de la iglesia, el vicario de Uruguay explicó que la diócesis toma la postura emanada de la Conferencia Lambeth, la reunión mundial que aúna las posiciones de todas las provincias. "A partir de esto se entiende y nos comprometemos a escuchar la experiencia de los homosexuales y asegurarles el amor de Dios. Sin embargo, se aconseja no casarlos por los ritos de esta iglesia ni ordenarlos al ministerio".
Una división "latente" en esta religión
El vicario anglicano Gonzalo Soria admite que el cisma (o fractura) de la Iglesia Anglicana "está latente".
"Si se llega a un acuerdo sobre un tema como puede ser la consagración de las mujeres o de los homosexuales y alguien viola el acuerdo, la comunión empieza a no tener sentido", por lo tanto la fractura está planteada, estimó.
Recordó que los acuerdos de la Conferencia Lambeth de 1998, que rechazan la ordenación de homosexuales, "no son obligatorios para las provincias", pero "son recomendaciones fraternas" explicó Soria.
Agregó que la forma misma de organización conlleva a que si no se respeta las decisiones que emanan de esas instancias "todo carece de sentido".
Esta iglesia, que tiene más de 70 millones de fieles en todo el mundo y está particularmente extendida en el Reino Unido y los Estados Unidos, busca soluciones a la controversia.
El arzobispo anglicano irlandés Robien Eames preside la Comisión Lambeth, y tiene por meta manejar la crisis más grave de la Iglesia Anglicana desde que se autorizara la ordenación sacerdotal de mujeres.
El problema se planteó en agosto de 2003 cuando en Estados Unidos se ordenó como obispo a Gene Robinson, un divorciado en pareja con otro hombre, lo que fue rechazado por diversas personalidades anglicanas en todo el mundo.
Incluso representantes de doce de las 107 diócesis episcopalianas estadounidenses suscribieron un acuerdo para crear la nueva "Red de Diócesis y Parroquias de la Comunión Anglicana", separada de la iglesia episcopaliana.
En esta religión se teme que muchos sacerdotes y fieles se conciertan a la Iglesia Católica.
Comienzo en 1844
La Iglesia Anglicana está presente en Uruguay desde 1844 cuando comerciantes y empresarios ingleses llegaron a América del Sur para invertir en los ferrocarriles y otros servicios. Sin embargo, su presencia en el país se incrementó desde que la iglesia local adquirió el status de diócesis en 1988 y se expresó como misión integral que "se plantea el desarrollo pleno de la persona, tanto espiritual como material".
Esta misión, que tiene su sede en la Catedral de la Santísima Trinidad -popularmente conocida como el "Templo Inglés"-se lleva a cabo en más de 12 lugares en Montevideo, Salto, Fray Bentos y Rivera.
La Diócesis Anglicana del Uruguay está formada por cinco parroquias y siete misiones. Está presidida por el obispo Miguel Tamayo y cuenta con siete presbíteros, un diácono y cinco diáconas.