THE NEW YORK TIMES
La integración energética ha sido una bandera que han levantado, más que cualquier otro país en la región, Brasil y Venezuela; o mejor dicho, sus respectivos presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Hugo Chávez. Pero esta hermandad esconde una suerte de "guerra" entre ambos por el liderazgo regional. Y los últimos acontecimientos le han dado al coloso de América del Sur la delantera.
El descubrimiento de enormes yacimientos de petróleo en aguas brasileñas le ha permitido mitigar los esfuerzos de Venezuela por usar su generosidad petrolera para ganar influencia. Lula ha logrado diversificar la ya sólida base industrial de Brasil; por el contrario, la economía venezolana ha mostrado signos de estarse estancando, mientras que se ha intensificado su dependencia en el comercio con Brasil.
Los descubrimientos petroleros de Brasil -el yacimiento "Carioca", que podría tener una reserva de 33 mil millones de barriles; el "Tupí", que estaría entre los 5.000 y los 8.000 millones de barriles- han desafiado el poder de Venezuela. En noviembre, cuando el hallazgo de "Tupi" fue anunciado por la semiestatal brasileña Petrobras, Chávez pareció particularmente impactado y, cortésmente, regañó a Lula por convertirse en un "barón del petróleo".
Hoy, Brasil está a punto de unirse a las potencias petroleras mundiales. El hallazgo de "Tupí" condujo a que Lula anunciara planes de integrarse a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Desde hace mucho, el principal representante latinoamericano ahí ha sido Venezuela.
Petrobras está estableciendo marcas de producción perforando petróleo en Africa y Estados Unidos, así como en Brasil. La compañía nacional de petróleo de Venezuela, Pdvsa, por otra parte, ha quedado bloqueada debido al estancamiento de la producción desde que, hace varios años, Chávez la dejó sin ejecutivos porque consideró que eran desleales.
GASODUCTO. Mientras que algunos anuncios señalan hacia una mayor cooperación entre ambos países, como un tratado firmado el mes pasado para considerar embarcar gas natural líquido de Venezuela a Brasil, también subrayan la capacidad de Brasil de obstaculizar proyectos politizados, como el plan tan promocionado por Chávez del Gasoducto del Sur, una faraónica obra de ocho mil kilómetros de longitud y un costo estimado de 20 mil millones de dólares.
Anunciado con bombos y platillos, el colosal emprendimiento está hoy prácticamente encajonado.
"Nadie sabe si la carga de gas de Venezuela llegará algún día a Brasil, los brasileños pueden obtenerlo de fuentes más confiables como Trinidad (y Tobago)``, dijo Pietro Pitts, un analista especializado en petróleo en Caracas, que publica la revista LatinPetroleum. Con sus descubrimientos en materia de hidrocarburos, "Brasil puso diplomáticamente otro clavo al ataúd del plan del gasoducto de Chávez``.