XIMENA AGUIAR
Para atacar las estrategias que llevan a los niños a permanecer en la calle, el INAU lanzará una campaña pidiendo a la sociedad que colabore con una medida simple: no darles monedas a los niños que piden en la calle.
El pedido puede ser chocante, pero en general la gente que trabaja con la población de calle comparte el punto de vista: la moneda no ayuda a cambiar la situación del niño, y funciona como incentivo para que permanezca en la calle, dijo Víctor Giorgi, presidente del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU).
La limosna es parte de un circuito negativo que estimula el trabajo infantil, complementando las estrategias de padres que mandan a sus hijos a pedir o de niños que descubren esa manera de ganar dinero.
En el relevamiento realizado en noviembre de 2007, se detectó que cerca de un 35% de los niños que permanecen en la calle realizan actividades relacionadas con la mendicidad.
"Si bien la moneda se la da con la mejor de las intenciones, es un estímulo directo, motiva que el niño vuelva a la calle, y que no concurra a la escuela", señaló Giorgi.
folletos. Con pasacalles y folletos que serán entregados en esquinas y ferias por una docena de jóvenes que participan de programas del INAU (hogares o centros juveniles), se espera en esta primera etapa "generar criticidad en relación a la idea de que se ayuda con la moneda", dijo Giorgi. Los jóvenes, entre 16 y 18 años, fueron seleccionados para participar de una beca por nueve meses, que incluye capacitación para la tarea de relación con el público.
Los dípticos que se entregarán tienen pequeñas historietas que contraponen los derechos de los niños (a la educación, a jugar, a socializar con otros niños...) con el niño que pide monedas o se ofrece a lavar vidrios a los autos en las esquinas.
"Las monedas no sacan de la pobreza. La educación enriquece", será el lema que se exhibirá en pasacalles.
La alternativa entre la escuela y la calle se acentúa después de julio, cuando suele crecer la deserción escolar. "Después de las vacaciones hay un pico en la deserción, intermitente, un ausentismo creciente. Y en general la calle los atrae", señaló Giorgi. Recibir una limosna puede influir en la disyuntiva.
Por eso se tratará de transmitir que esa no es la forma correcta de ayudar. "Dicen que es una forma de solidaridad. A veces se da por ayudar y otras por salir del paso, para que no le molesten o por miedo", señaló Giorgi. Tras una primera etapa de generar crítica, "posiblemente se haga una propuesta de como ayudar de una manera más efectiva", añadió.
La campaña también está dirigida a los padres o encargados de los niños que piden en la calle, con frases como "en el centro educativo hay lugar para tus hijos", o "el lugar de tus hijos NO es trabajar, criar hermanitos, cuidar la casa, limpiar parabrisas, vender estampitas".
También se informa que "todos y todas, por el hecho de estudiar, acceden al cobro de asignaciones familiares", refiriéndose a la Ley 18.227, aprobada a principios de este año, que beneficia a niños y adolescentes que cumplan determinados requisitos, como integrar hogares "en situación de vulnerabilidad socioeconómica".
En el plan de acción del programa Infamilia que se anunció en 2006 ya se preveía la realización de esta campaña. Pero, antes de lanzarla, se entendió necesario reforzar los programas de atención del INAU. "No quisimos salir a atacar la sensibilidad de la población sin consolidar otras respuestas", señaló Giorgi. Por eso los folletos también incluyen datos sobre la cobertura del INAU.
En estos dos años se le dio un "fuerte empuje" a la atención de niños que desarrollan estrategias de calle, y próximamente estarán ingresando 140 funcionarios para trabajar en esa área, señaló Giorgi. Estos educadores realizarán tareas como recorrer la ciudad, vincularse con familias y escuelas, y reforzar los servicios que están en contacto con esta población.
Habrá un programa para cada situación
Un estudio realizado en noviembre del año pasado constató que de 1.887 niños en situación de calle en Montevideo y el área metropolitana, casi un 35% realizan actividades que tienen que ver con "la dinámica de la moneda". La campaña está dirigida a ese grupo y a sus responsables, y será acompañada por acciones orientadas a atacar otros "núcleos" de chicos que quedaron individualizados en ese estudio de Infamilia, que señaló una reducción de un 40% respecto del relevamiento de Gurises Unidos realizado en 2003.
La venta y el reparto de estampitas serán objeto de una campaña específica en los ómnibus. Para los cerca de 40 niños que trabajan en semáforos, el INAU está preparando un programa junto a la Intendencia y la Junta Nacional de Drogas. El trabajo en torno a la clasificación de la basura se abordará junto a la Intendencia y el Mides. "Queda como grupo de especial atención un grupo más excluido, el que pernocta en la calle", para el que se van a intensificar los programas en los próximos meses, dijo Víctor Giorgi, presidente del INAU.