DIEGO PÉREZ
El del domingo puede ser el último clásico del volante de Nacional. Y él lo sabe. Además, afirmó que el objetivo es "cambiar la imagen" dejada en el último clásico, sobre todo pensando en la hinchada, que siempre apoyó al equipo a pesar de los malos momentos.
-¿Comenzó una semana de trabajo diferente?
-Sí, siempre antes de un clásico la semana es diferente. Y en este caso hay muchas cosas en juego.
-Mirando la casa de uno y la de enfrente...
-Se podría decir que hay un combo, por la posibilidad de alejar a Peñarol de la Libertadores. Pero nosotros estamos pensando en Nacional y en su gente. Esta es una linda revancha para todos, desde los jugadores hasta la hinchada. En el caso de Peñarol, ellos si le ganan a Rampla capaz que clasifican igual o a la Sudamericana, así que lo mejor es pensar en sellar la clasificación a la Libertadores nosotros.
-¿Y si suena su celular esta semana y se tiene que ir?
-Y es bravo. Pero creo que si llegara a pasar pediría para quedarme a jugar el clásico. Sería una situación complicada, pero ahora pienso sólo en Nacional y en el partido del domingo.
-Estuvo lesionado, ¿llegará en las mejores condiciones?
-Sí, totalmente. El problema es en el peroné y todavía lo tengo algo inflamado, pero no voy a tener problemas para llegar en condiciones al clásico. Aguanté los 90 minutos contra Rampla y te aseguro que, si el técnico lo decide, juego contra Peñarol como sea. Para jugar un partido de estos no hay dolor que valga, y si hay se disimula...
-Es especial, ¿no?
-Y sí, yo lo vivo de una manera muy especial porque soy hincha de Nacional. Tengo amigos ahí en Peñarol, que han sido compañeros en las selecciones juveniles, pero bueno, adentro de la cancha hay que jugar a muerte y defender la camiseta de Nacional, como merece.
-Y más después de lo que pasó en el torneo Clausura.
-No queda otra, hay que cambiar la imagen. Es el último clásico de la temporada y es con el que la gente se va quedar por meses, así que hay que ganar.