BOGOTÁ | AGENCIAS Y SERVICIOS
Iba a ser un traslado más. Uno más en la larga serie de cautiverio y privaciones que sufría Ingrid Betancourt hacía más de seis años. Pero para ella y otros 14 rehenes de las FARC, la "operación Jaque" del Ejército colombiano significó la libertad.
El abrazo y el beso más esperados. El que se demoró seis años, cuatro meses y nueve días. Ese es el que fundió ayer a la ex candidata presidencial franco-colombiana con su madre, Yolanda Pulecio, y su marido, Juan Carlos Lecompte. Ocurrió ni bien puso pie en la base militar de Catam, en Bogotá. La secuestrada más famosa de las FARC, la moneda de canje más fuerte con que contaba la guerrilla, la persona por la cual el mundo se unió clamando su libertad, estaba de nuevo con los suyos. Vestía pantalón negro, sudadera gris, chaleco camuflado militar y botas pantaneras. Se la vio sonriente y llena de vitalidad. En las antípodas de las terribles imágenes, paradójicamente llamadas "pruebas de vida", que los rebeldes les regalaron al mundo a fines de noviembre pasado. En ese momento se temió por su vida.
Y ayer Ingrid habló. "Acompáñenme a darle gracias a Dios y a la Virgen. A todos ustedes que me acompañaron en sus oraciones, que pensaron en mí y me tuvieron en su corazón. Gracias a Dios y a los soldados de Colombia". A su derecha, estaba su madre; a su izquierda, el ministro de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos.
A éste y al presidente colombiano, Álvaro Uribe, con quien iba a disputar la Presidencia en las elecciones de 2002, les agradeció por el "impecable" operativo de rescate. "La operación fue absolutamente impecable. No se disparó un solo tiro. No se mató a nadie. Nos sacaron con grandeza. Yo creo que ésta es una señal de paz para Colombia. Nosotros podemos lograr la paz si confiamos en nuestras Fuerzas Militares". Los tan cuestionados operativos militares de rescate, defendidos por Uribe y Santos, tuvieron en la ex candidata de 46 años un enfervorizado elogio: "Si no hubieran tomado el riesgo que tomaron, nos hubiéramos quedado quién sabe cuántos años más en ese calvario".
La "impecable operación" llamada Jaque no sólo permitió la liberación de Bentancourt. También los tres contratistas estadounidenses secuestrados en 2003 -Marc Gonsalvez, Thomas Howes y Keith Stansell- y otros 11 policías y militares pusieron fin a su cautiverio. Los norteamericanos, la otra gran moneda de cambio que le quedaba a la guerrilla, ya estaban en vuelo a su país.
INFILTRACIÓN. La "Operación Jaque" fue una inflitración del Ejército colombiano en las FARC. De esta manera, lograron reunir a los secuestrados para que "una organización ficticia" los recogiera y los llevara junto al flamante líder de la guerrilla (ver aparte), Alfonso Cano. Así lo relató Ingrid Betancourt.
"Esta mañana (...) nos hicieron empacar los equipos, estuvimos esperando todo el día no sabíamos qué y una hora antes el comandante Asprilla me habló y dijo que todos íbamos a subir a un helicóptero pero con un jefe o un mando. (...) Me dijo que probablemente (nos llevarían) a otro sitio, para un lugar de cautiverio donde estuviéramos mejor y se me rompió el corazón. (...) Nos hicieron cruzar el río, llegamos a un sitio, todos con un guardia guerrillero armado al lado. La guerrillera que me tocó a mí era tosca: `apúrese`, `ándele`, en fin, como siempre``.
"Llegaron los helicópteros y salieron personajes, personajes surrealistas... señores vestidos con logos que los certificaba ser delegados de no sé qué cosa. Miraba y pensaba: y estos .... que comitiva internacional... será que nos van a poner de payasos en otro nuevo circo. Yo no quiero prestarme para esto``
"Hablaron con los mandos, los comandantes Enrique y César. Miré más de cerca y tenían camisetas del Che Guevara y pensé esto es de las FARC, no es de salud, no es nada. (...) Después nos dijeron que teníamos que subir esposados y eso fue muy humillante (...) "Cerraron las puertas del helicóptero y de pronto vi al comandante que por cuatro años estuvo al mando de nosotros, que tantas veces fue cruel, humillante y déspota. Lo vi en el suelo, en pelotas, los ojos vendados".
En ese momento, Ingrid y los demás cayeron en la cuenta. El jefe de la operación dijo: "Somos del Ejército Nacional y ustedes están en libertad". Viendo al miliciano ya capturado, dijo no sentir felicidad sino lástima, "pero le di gracias a Dios que estaba con personas que respetan la vida de los demás aun cuando son enemigos". De acuerdo con su relato, el helicóptero casi se cae por la alegría de los liberados.
"No sé si Cano o (otro líder guerrillero Mono) Jojoy sepan de lo que sucedió, pero lo que les puedo decir es que la gente que quedó allá, los guerrilleros que eran nuestros guardias, los dejamos vivos, espero que sigan así y espero no sea sujetos a ajusticiamiento por lo que sucedió. Que este instante de felicidad no nos hagan olvidar que otros murieron``. En manos de las FARC, aún quedan otros 700 rehenes, de los cuales 24 son "canjeables"; como hasta ayer Ingrid y los estadounidenses.
La cifra
2.321 Los días de cautiverio que sufrió Ingrid Betancourt. Fue capturada junto a Clara Rojas el 23 de febrero de 2002.
Una misión iniciada en mayo del año pasado
La operación "Jaque" reflejó hasta que punto las FARC viven su peor momento. Soldados colombianos infiltrados en la milicia desde hacía meses lograron convencer a los distintos comandantes de reunir a los distintos secuestrados y trasladarlos al sur del país, en la zona del Guaviare, "para que fueran recogidos en un determinado sitio por un helicóptero de una organización ficticia", según dijo el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos.
Los agentes infiltrados hicieron creer al dirigente guerrillero conocido como "César" que llevarían a los rehenes a la presencia de Alfonso Cano, quien luego de la muerte de Manuel Marulanda se convirtió en el jefe supremo de las FARC.
"Jaque" se produjo con un helicóptero que fue camuflado como particular. El helicóptero aterrizó en un punto de la selva, en donde los esperaba "César", de quien ya se habían ganado su confianza. "César" era considerado el principal carcelero de las FARC y tenía la entera confianza del miembro del secretariado "Mono Jojoy".
Al reiniciar el vuelo, los tripulantes capturaron a "César" y cambiaron rumbo hacia San José de Guaviare, desde donde se inició el viaje liberador. De ahí volaron a Tolemaida, escala previa a Bogotá.
Los antecedentes de este golpe, el éxito militar más grande contra las FARC, se remontan a mayo del año pasado, cuando el policía y rehén John Frank Pinchao logró escaparse de la zona del río Apaporis, en Vapués. Pinchao había tenido contacto con Betancourt. Por primera vez se tenía información de por donde se movilizaban los frentes de la guerrilla que tenían los cautivos a su cargo.
AP y EL TIEMPO/GDA