Buenos Aires | La orden de alineamiento automático que trazó el presidente del Partido Justicialista (PJ), el ex presidente Néstor Kirchner, para que los parlamentarios oficialistas voten "tal como vino" el proyecto de retenciones móviles a las exportaciones de granos, chocó contra la rebeldía de algunos legisladores. No será tan sencillo ganar la votación en el Congreso, admiten hoy en la Casa Rosada, mientras la resolución 125 -la que causó el largo conflicto con el agro- sigue su trámite parlamentario.
Frente a las dificultades, entonces, el Gobierno comenzó a analizar un Plan B, que consis-te en concesiones o castigos según quién levante o no la mano.
Cinco fuentes consultadas revelaron que las promesas para los fieles incluyen la renovación parlamentaria, planes sociales, viviendas, caminos, cargos, obras y la refinanciación de alguna deuda provincial. Los "traidores", de acuerdo con la definición de Kirchner, sufrirán el destierro político o la pérdida de cargos relevantes con presupuestos especiales.
La idea de que la Casa Rosada puede influir en determinados gobiernos provinciales al punto de designar ministros o repartir cargos locales, muestra la dependencia que algunas provincias tienen del poder central.
A un gobernador, por ejemplo, le recordaron una promesa de obras inconclusas. "Decile a tus diputados que voten a favor si quieren que sigan las obras", reveló un allegado a ese mandatario que pidió la reserva del nombre. Ese gobernador, de color oficialista, amagó hace unas semanas con distanciarse del Gobierno, pero su vocación rupturista duró poco.
De acuerdo con legisladores que por ahora decidieron no votar la resolución 125, uno de los primeros favores prometidos por el oficialismo consistió en la próxima renovación parlamentaria. "Es para quienes tienen mandatos que vencen en 2009. Pero como no hay confianza en lo que pueda suceder de aquí a un año, esta opción por el momento no tiene demasiado éxito", contó una radical.
La presión del Gobierno es grande. El ex presidente Néstor Kirchner es quien comanda el operativo para alinear a su tropa. Llama por teléfono o pide que lo hagan, en su nombre, los ministros Alberto Fernández y Florencio Randazzo, o el coordinador de Asuntos Políticos de la Unidad Presidente, Juan Carlos Mazzón. También actúan Carlos Zannini, secretario legal y técnico, y el jefe de los diputados oficialistas, Agustín Rossi.
Con esta dinámica avanza el conflicto. Presionan los ruralistas y el Gobierno, que amenaza con quitar privilegios a quienes muestren excesivos rasgos de independencia.
La Nación/GDA