DANIEL ROSA
Durante prácticamente el último mes Nacional no hizo más que prepararse para la tarde de ayer. Fuera de la lucha por el título, los tricolores pusieron cuerpo, mente y alma en llegar de la mejor forma al inicio de la Liguilla y, sin importar el rival, lograr los tres puntos para arrancar con todo rumbo al triple objetivo de ser campeón, clasificar a la Copa Libertadores y, fundamentalmente, salvar el año. Sin embargo, el empate a 1 parece haber sido una decepción.
Es que la preparación no fue la ideal y ello sin tener en cuenta que el equipo no concentró un día antes del partido como consecuencia del atraso en el pago de sueldos. Gerardo Pelusso, técnico tricolor, cree que los futbolistas estuvieron metidos sí en cuerpo y alma, pero no en mente. "Durante este receso pasamos por varias etapas. La amargura de haber quedado afuera de las dos competencias en las que en un momento determinado estuvimos muy bien, luego seguir trabajando sin saber exactamente cuándo comenzaba la Liguilla y con el ingrediente de cómo estaba la cabeza de los futbolistas. No sabían si se quedaban, si se iban, cuándo los empresarios los iban a llamar. Las cosas negativas prefiero no hablarlas, pero esta es una realidad que vivimos todos los equipos. Es complicado así mentalizar a los jugadores de la importancia de estos partidos".
Dijo que no le sorprendió "para nada" lo difícil que se hizo Defensor Sporting pese a jugarse muy poco. "El que pensaba que Defensor iba a venir a presentarse por jugar el partido y nada más estaba equivocado y nosotros lo sabíamos. Basta con mirar para atrás y darse cuenta de la seriedad con la que ha afrontado todos los campeonatos".
Reconoció que "en el primer tiempo no jugamos bien; no tuvimos intensidad ni ritmo", pero aseguró que en el segundo "rectificamos a tiempo algunas cosas que no estábamos haciendo bien y sobre el final pudimos haber ganado. Por esa reacción y lo que terminó corriendo el equipo, me parece que está bien".
Arismendi: "Por lo menos no se perdió"
"No se lograron los tres puntos pero por lo menos no se perdió. Sabemos que en estos torneos tan cortos no se pueden dejar puntos, pero nos vamos a dar cuenta si este fue un mal resultado o uno bueno, porque le empatamos al campeón, cuando termine el torneo. En los primeros 20 minutos nos encontramos un poco ahogados por la falta de ritmo, pero terminamos muy bien".
Victorino: "Los dos queríamos ganar"
"En el arranque del segundo tiempo tuvimos una distracción, nos anotaron y eso hizo que el partido fuera de ida y vuelta, porque salimos a buscar el empate. Lo conseguimos y después los dos demostramos que queríamos ganar. Nosotros atacamos y ellos, bien parados atrás y haciendo lo que mejor hacen que es contragolpear con jugadores veloces, también nos complicaron".
Roberto Sosa voló por última vez
El Centenario se puso de pie y aplaudió incesantemente durante el minuto de silencio para despedir al "meta carolino", como lo inmortalizó en sus relatos don Carlos Solé o "El Negro", para los amigos. Roberto Sosa, uno de los grandes arqueros en la historia de Nacional, falleció el viernes a la noche a los 73 años y ayer recibió sepultura en su San Carlos natal, hasta donde concurrió para rendirle homenaje en nombre de la institución el presidente Ricardo Alarcón. Sosa comenzó como arquero en el club San Carlos a los 15 años y a los 17 viajó a Montevideo para enrolarse a la tercera división de Nacional. Integró la selección que disputó y ganó en Venezuela el primer Sudamericano juvenil en 1954. Ondino Viera lo hizo debutar en el primer equipo de Nacional en 1955 y ese mismo año se coronó campeón uruguayo, lo que repetiría en 1956, 1957 y 1963. Defendiendo el arco tricolor integró virtuosos y recordados triángulos finales: Sosa, Marichal, Leopardi; Sosa, Marichal, Di Fabio; Sosa, Troche, Emilio "Cococho" Álvarez y Sosa, Troche, Manicera. Con la celeste en el pecho fue campeón sudamericano en 1959, certamen disputado en Ecuador, y fue mundialista en Chile 1962 formando el entonces triángulo final con sus compañeros de Nacional Troche y "Cococho" Álvarez.
Roberto Sosa pasó sus últimos días como guardia de seguridad en Maldonado.