M. GALLARDO Y R. ROSSELLO
Un nuevo testimonio vuelve a involucrar al ex soldado español Christian Fernández con el caso Natalia Martínez. Se trata del encubridor procesado el miércoles, que refuerza las declaraciones del otro acusado por el doble crimen de Viera y su hija.
Al profundizar en las ramificaciones del doble crimen de Piriápolis, aparecen más indicios sobre el caso Natalia Martínez.
Ahora es el procesado de iniciales D.M., a quien se le tipificó encubrimiento por haber colaborado en ocultar las armas. Luego de confesar que arrojó al agua la pistola CZ calibre 7.65 en la playa de Piriápolis, el procesado le dijo al juez Álvarez Petraglia que otro de los procesados por encubrir a los dos homicidas le había comentado en más de una oportunidad que Christian Fernández estaba involucrado en la muerte de Natalia.
Paralelamente, el otro acusado que hizo la revelación en primera instancia, Esteban R.C. la ratificó en todos sus términos cuando fue indagado por el magistrado el martes. R.C. sostiene que un amigo de Fernández Fernández que viajó a Estados Unidos después de la desaparición de Natalia fue el responsable de su muerte. Fernández, empero, rechazó esas declaraciones. El tema ahora será derivado por el juez Álvarez Petraglia a su colega Néstor Saravia, que sigue la causa.
Por su parte, los investigadores policiales ya cuentan con la autorización para comenzar a interrogar a los dos acusados por el doble homicidio.
Paralelamente, los investigadores procuran ahora establecer qué hizo Christian Fernández durante su última estadía en España, que según su padre ocurrió 20 días después de la desaparición de Natalia, ocurrida el 19 de enero de 2007.
En el mismo sentido, los investigadores comenzarán a repasar el listado de personas indagadas por este caso para analizar si alguno de ellos puede situar a Fernández y su amigo, nunca indagados por el caso, en el contexto.
Fuentes de la investigación señalaron que, debido a que esta fase de la investigación aún se encuentra en su comienzo y el juez Saravia no ha recibido notificación formal de su colega, aún no se pidió la colaboración de Interpol para ubicar en Estados Unidos al sospechoso.
MÁS BÚSQUEDAS. También de los testimonios del procesado D.M. surgió que el mecánico también procesado por encubrimiento L.A.V. había enterrado otros efectos pertenecientes a las víctimas en los alrededores de su casa.
Álvarez Petraglia pidió a los efectivos de la Dirección de Investigaciones que inspeccionaran el predio. Estos, efectivamente, hallaron más municiones enterradas por el mecánico, luego de recibirlas de manos de los homicidas.
Hoy un grupo de buzos de la Armada Nacional comenzará en Piriápolis la búsqueda de la pistola 7.65 que D.M. dijo haber arrojado al agua.
Con el hallazgo de esta pistola se completaría la lista de armas y municiones que Fernández Fernández y Esteban R.C. le robaron al armero Euclides Heber Viera.
Es posible que hoy mismo también los dos acusados por el doble homicidio comiencen a ser interrogados por los investigadores policiales.
Pamela
La jefa del laboratorio biológico de Policía Técnica envió un informe al juez Álvarez Petraglia en relación con el caso Pamela Silva. En el informe elaborado por la científica y su equipo se explican los procedimientos que se llevaron a cabo y las dificultades que enfrentaron. Fuentes del caso señalaron que el mayor tropiezo ha sido el alto grado de contaminación que tenían las muestras extraídas del cuerpo de la niña. Policía Técnica aún debe informar sobre el cotejo hecho con la muestra extraída a un sospechoso con problemas psiquiátricos que vivía en las cercanías de la vivienda de la niña asesinada.