Los pequeños ganaderos ya no tienen que irse del campo. La Fundación Pro Cría Oriental presentó los resultados de sus primeros dos años de trabajo y los 33 productores participantes mostraron que la escala ya no pesa para poder crecer.
La extensión predial siempre fue el cuello de botella para que los pequeños y medianos ganaderos, mucho más los dedicados a la cría bovina, pudieran quedarse en el campo y vivir dignamente.
Pero la Fundación Pro Cría Oriental impulsó su proyecto y logró un productor criador eficiente y sustentable en el medio rural, que logró aumentar la productividad física de los establecimientos participantes y la rentabilidad de los mismos.
En la primera fase -del 2006 al 2008- se trabajó con 33 pequeños ganaderos de los departamentos de Cerro Largo, Treinta y Tres y Rocha. Todos viven con sus familias en el predio, en un área promedio de 250 hectáreas.
La experiencia piloto mostró que los participantes lograron un aumento de los procreos de 65%, que es el promedio nacional a 85%, pero además, a través de la aplicación de un plan de fertilización, mejoraron la base forrajera y pudieron aumentar la carga animal por hectárea. "Con una inyección de capital -el proyecto manejó un monto inicial de US$ 1,5 millones-, con los insumos aplicados y con asesoramiento técnico, se consiguió una respuesta que mostró un cambio sustantivo en las empresas", explicó Fernando Mattos, que asumió como presidente de la Fundación en esta nueva etapa.
Antes, estos productores vendían sus terneros al destete y las vacas flacas las colocaban en las ferias ganaderas. Hoy, no sólo entoran más vacas, las sirven más temprano, destetan los terneros con mayor peso corporal y, ya se dan algunos casos de ganaderos que retienen algunos machos para transformarlos en novillos. Las vacas de descarte, en su totalidad, se venden gordas a frigorífico.
"Es un cambio muy profundo, en la esperanza y en el horizonte de vida que tienen esas familias rurales, que hoy sólo fortalecidas piensa vivir en el campo", enfatizó Mattos.
SATISFACCIÓN. "Los resultados obtenidos han superado con creces las expectativas", afirmó Rodrigo Goñi, presidente saliente de la Fundación Pro Cría Oriental.
La nueva etapa apunta a captar más productores, por lo que ya se mantienen contactos con los organismos internacionales de financiamiento, para conseguir más fondos.
La propuesta productiva se basó en la aplicación de una importante dosis de nutrientes en los suelos, usándose fosfato natural para levantar la principal limitante nutricional de los suelos uruguayos. Aumentando el nivel de fósforo en el suelo, comienza a incrementarse la cantidad de materia seca por hectárea y los ganaderos pueden meter más animales en el mismo campo.
Los predios aplicaron un paquete sanitario que apunta a equilibrar eficiencia reproductiva y costos, trabajando sobre problemas concretos, pero elaborado dentro de un enfoque global de sanidad de cada establecimiento en particular.
El proyecto dejó en total libertad al ganadero al momento de comercializar su producción y eso pesa y mucho.
Los planes de esta segunda etapa aún no han sido definidos, pero continuarán dentro del proyecto los primeros 33 pequeños ganaderos. "Tendremos que pensar más en la aceptación de recursos. Estamos entablando contactos con organismos internacionales de créditos, buscando que se sumen a esta iniciativa, porque le queremos dar mayor dimensión a una metodología que ya está bien validada", aclaró Mattos.
La inyección económica en los predios es con 10 años de plazo, con 2 más de gracia y sin intereses, a lo que se suma una asistencia técnica hasta el final del proyecto. Se hicieron varios talleres de formación, incluso se capacitó productores en manejo de los datos y en aspectos más técnicos.