R. SOSA Y O. VILAS
Analistas locales y del exterior, así como el gobierno consideran que si se confirma una desaceleración en Argentina -la que se vislumbra tanto por la crisis con el campo como por decisiones del gobierno- tendrá un impacto moderado en Uruguay.
Aunque el peor momento del enfrentamiento entre el gobierno Kirchner y el campo empieza a revertirse (ver nota en página A3), todo parece indicar que en Argentina nada será como antes.
Debilidad institucional del gobierno de Cristina Kirchner -cuya popularidad cayó estrepitosamente en las últimas semanas- inflación en aumento por efecto de la escasez de productos derivada del bloqueo de las rutas, y una economía que empieza a enfriarse, tanto por las expectativas de los agentes como por medidas tomadas desde el mismo gobierno (ver aparte), son el telón de fondo del nuevo panorama que se abre en ese país.
Aunque fuentes técnicas del equipo económico consideran que hasta ahora la economía vecina mostró cifras sólidas, ahora admitieron a El País que "hay indicios" de que pueden afectarse las decisiones de inversión y de consumo.
Pese a ello, consideran que los efectos sobre Uruguay, que los habrá, no tendrán ni de cerca el dramatismo del todavía fresco 2002.
El propio ministro de Economía, Danilo Astori, admitió a radio El Espectador en Cuba que observa con "preocupación" la situación argentina, pero aseguró que Uruguay está "preparado para enfrentar el escenario".
"Hoy Uruguay está, desde el punto de vista fiscal y financiero, en mejor posición de lo que estaba hace tres años y medio. Además, Argentina tiene aspectos muy positivos también. Está creciendo mucho y cuando una economía se apoya en un crecimiento genuino y sostenido, como tiene Argentina, siempre hay una base importante para enfrentar los problemas", dijo.
Analistas. Alfredo Coutino de Moody`s Economy.com, dijo a El País que la industria argentina "ya presenta signos de agotamiento de la inversión y restricciones de oferta dados por los controles y regulaciones impuestos por el gobierno". Para él estos "obstáculos" harán menor la expansión de Argentina haciéndola crecer un 6,5% en 2008 contra 7,5% de 2007.
Para Coutino, "a lo largo del año es posible que Uruguay resienta los efectos negativos de la desaceleración Argentina", aunque el efecto será "moderado".
Una a favor de Uruguay es que Brasil -el principal socio comercial- continuará expandiéndose a una tasa "similar" a la de 2007 "a pesar de un contexto externo menos favorable".
"Esto le va a permitir al Uruguay poder mitigar en cierta medida los efectos desaceleratorios de la economía Argentina", afirmó Coutino.
Pablo Goldberg, del banco de inversión Merril Lynch, consideró que el menor crecimiento en Argentina tendrá "claramente" un efecto en el turismo y la demanda argentina por productos uruguayos.
Sin embargo, el canal financiero "es mucho más débil que en 2001", recordó Goldberg. Aunque no precisó en el tiempo cuándo se dará ese impacto de la desaceleración en Argentina, el analista dijo que, a su juicio, "América Latina viene enfriándose de a poco".
"Brasil también. Uruguay no va a ser ajeno", respondió por correo electrónico.
El martes, el analista de FitchRatings para Uruguay Erich Arispe, había dicho a El País que el recrudecimiento del conflicto en Argentina acentuaría la desaceleración económica más de lo previsto, lo que terminaría afectando al país.
Por su parte, en general, los analistas locales sostienen que Uruguay ha bajado su nivel de dependencia en relación a Argentina. Por ello, coinciden en que en el corto plazo no se producirán efectos muy significativos en la economía doméstica.
En lo financiero, centro del impacto de la crisis de 2002, recuerdan que el volumen de depósitos de argentinos en los bancos uruguayos es bastante bajo y no esperan que pueda subir abruptamente, como sí ocurrió en 2001 ante la inminencia de la crisis en Argentina.
Además, dicen que los bancos uruguayos cuentan con mucha liquidez para enfrentar cualquier deterioro de la confianza de los argentinos.
Actividad empezó a frenarse
Según las estimaciones preliminares del poco confiable Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) la economía argentina se expandió 8,4% durante el primer trimestre del año, una tasa de crecimiento algo inferior a la esperada por los analistas, que era de 8,7%. Los datos desestacionalizados muestran una fuerte desaceleración en el ritmo de crecimiento en relación a los trimestres previos. El crecimiento desestacionalizado fue de 0,6%, muy inferior al 1,8% registrado durante el cuarto trimestre de 2007 y el menor que se registra desde el tercer trimestre de 2002. La economía vecina creció a impulso de la inversión en activo fijo que compensó en parte el menor crecimiento que registró el consumo privado, y durante el primer trimestre del año creció más de 20%, destacándose particularmente las fuertes compras de bienes durables para la producción. Los analistas argentinos coinciden en que la economía crecerá este año, aunque a un menor ritmo que los anteriores. Cuánto menos dependerá de los efectos permanentes de la crisis agropecuaria.
Medidas del gobierno K ya están enfriando la economía
Un fuerte aumento en las tasas de interés que duplicó el costo financiero; la reducción del crédito para el consumo -con la restricción de los planes de pago en cuotas-; y una política cambiaria que, para tranquilizar a los mercados, provocó una caída del dólar del 5% en 20 días.
Todas medidas tomadas por las autoridades económicas argentinas desde que estalló el conflicto, que apuntan a enfriar la economía, sin admitirlo, conteniendo la demanda para mitigar la imparable suba de precios.
A ello se suma que el poder de compra de los salarios perdió vigor justamente a causa de la inflación, haciendo aflojar la demanda.
Por el lado de la oferta, el propio conflicto generó sus efectos.
Ante la escasez de insumos, frenados en las rutas por los cortes de productores y transportistas, varias industrias comenzaron a suspender personal por la reducción en la producción, un fenómeno que agravó la crisis desatada por el prolongado conflicto entre campo y gobierno.
El deterioro de la situación quedó plasmado en un comunicado de la Unión Industrial Argentina. La entidad advirtió allí que la interrupción del transporte "está forzando en muchos casos a suspender personal de las empresas por la falta de insumos" y reiteró "la necesidad de retomar el diálogo, normalizar la circulación y permitir el abastecimiento de insumos que evite seguir afectando la actividad económica".
Por su parte, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa difundió el resultado de un relevamiento entre 375 empresarios de pequeñas y medianas empresas de todo el país. El 55% reconoció que ha suspendido personal o que tiene pensado hacerlo.