La tensión política en Argentina, la crisis alimentaria y el alza del precio del petróleo, fueron los tres temas que centraron el encuentro ayer del presidente Tabaré Vázquez con Fidel Castro, en un lugar no revelado de La Habana.
Vázquez fue recibido por Fidel (81) en horas del mediodía, en un almuerzo privado. La reunión con el líder cubano duró dos horas y 20 minutos.
"Lo vi muy bien, muy bien de ánimo, muy bien intelectualmente, desde luego, tratando de superar, como lo va logrando actualmente, una situación muy difícil que le tocó vivir en lo personal, pero que ya definitivamente la ha dejado atrás", dijo Vázquez, tras inaugurar la cátedra José Gervasio Artigas en la bicentenaria Universidad de La Habana.
"Gracias Fidel por habernos recibido", manifestó al comenzar su conferencia magistral, a la que asistieron el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón, y otros funcionarios del gobierno, del Partido Comunista de Cuba, académicos y estudiantes.
Vázquez destacó que Castro, quien renunció a la presidencia en febrero pasado, "está muy interesado" en que "Cuba logre un mayor intercambio comercial con Uruguay", actualmente de unos US$ 40 millones, que corresponden casi en total a ventas uruguayas.
Vázquez dijo que aprendió con Castro "escuchándolo hablar" y de "su inteligencia, su capacidad y sobre todo de su solidaridad". "Gracias Fidel por habernos recibido", apuntó.
Vázquez hizo mención a la situación de tensión política que atraviesa Argentina.
"Muy por encima se valoró este momento tan especial que esta viviendo Argentina con el conflicto que tiene y el deseo que tenemos todos en Latinoamérica que se supere felizmente``, manifestó Vázquez.
Por la noche, en la Casa de la Amistad, en un acto con residentes uruguayos, Vázquez volvió a referirse a su entrevista con Fidel.
El mandatario destacó la figura histórica de Fidel y dijo que hoy miraba la situación del mundo desde otra perspectiva. Agregó que el líder de la revolución es hoy "un ciudadano del mundo", y citó a Fidel que se lamentó del destino de países que no tienen petróleo ni producen alimentos", como los de África.
Agregó que recibió "una lección de vida", aunque se permitió decir que esto era "más allá de que se pueda o no coincidir con él en algunos aspectos".
Economía abierta. En tanto, el presidente de Cuba, Raúl Castro, le aseguró a Vázquez y a empresarios uruguayos que seguirá abriendo la economía, aplicando reglas de mercado y que habrá impuestos a la actividad privada.
Vázquez y la comitiva oficial se reunieron la noche del miércoles en una cena privada con el presidente cubano, tres de sus hijos y algunos ministros en el complejo Cubacan.
Ensalada de distintas hojas verdes, mariscos, langosta rellena, algunas tortas dulces y vinos españoles y chilenos fue el menú que ambientó un encuentro distendido en que los uruguayos se sorprendieron de la afabilidad de Raúl Castro, considerado un hombre seco y bastante autoritario.
Participantes del encuentro dijeron a El País que resultó evidente la "química" entre Vázquez y el dictador caribeño.
No hubo discursos pero si varios "apartes". En un momento Vázquez convocó al presidente de la Cámara de Industrias, Diego Balestra, y al presidente de la Asociación Rural, Guzmán Tellechea, y destacó la presencia del sector privado en la gira. Ambos empresarios dijeron a El País que se sintieron sorprendido por las expresiones de Castro, quien ratificó el rumbo de los cambios en Cuba, la evolución hacia una economía de mercado, la mayor liberalización.
UE levantó sanciones a Cuba y abre el diálogo con el régimen
Los cancilleres de la Unión Europea acordaron ayer en la cumbre de Bruselas el levantamiento de las sanciones contra Cuba y la reactivación del diálogo político con el régimen comunista, un giro impulsado por España tras cinco años de asperezas.
El acuerdo político logrado por los cancilleres de los 27 en una cena en la apertura de la cumbre de Bruselas deberá ahora ser aprobado oficialmente. Siguiendo la posición de España, la presidencia eslovena de la UE había preparado un texto que proponía anular las sanciones adoptadas en 2003 y lanzar un diálogo político con el gobierno encabezado por Raúl Castro, que ha dado señales de apertura tras reemplazar a su hermano Fidel. Para mantener la presión sobre el régimen comunista, y convencer a los socios más reticentes como la República Checa, los 27 se comprometieron a reexaminar la situación en un año, según la misma propuesta.
Las sanciones, consistentes en limitar las visitas gubernamentales bilaterales de alto nivel y en invitar sistemáticamente a disidentes cubanos a las embajadas de países de la UE, estaban suspendidas desde 2005 gracias a la presión del gobierno socialista español.
El canciller español Miguel Ángel Moratinos ya había manifestado su expectativa de alcanzar un consenso.