ANTONIO MERCADER
Paciencia oriental"* recomendó Néstor Kirchner a los peronistas frenéticos por el paro del campo. ¿Lo de oriental es por nosotros o por los chinos de Confucio, el predicador de la paciencia?
Debe ser por nosotros, los pacientes orientales que soportamos a los piqueteros desde 2005 y que ahora nos desayunamos con que hay piquetes buenos y malos. Buenos, los piquetes contra Botnia que bloquean el tránsito con Uruguay. Malos, los piquetes del agro que traban el tránsito interno de Argentina. Si perjudican a los uruguayos se toleran, pero no si afectan a los argentinos. Eso lo dijo Alberto Fernández, jefe del gabinete del país vecino. ¡Dios mío, si habrá que tener paciencia!
Daban pena los bigotudos Fernández -Alberto y Aníbal, ministro de Justicia- distinguiendo entre cortes de ruta tolerables e intolerables y jurando que su gobierno nunca avaló a los piqueteros. Ellos, los que decían que los piquetes contra Uruguay eran una forma de la libertad de expresión ahora alegan que son "el peor atentado contra la Constitución". Así van, midiendo con varas distintas.
De patriota calificaron a un desaforado Kirchner, quien salió a manifestar contra los rurales en plaza de Mayo el sábado pasado en medio de un frío patagónico. Golpistas fue lo más leve que le endilgaron a la gente del agro.
Nuestro viejo conocido Alfredo De Angeli, famoso desde que comandó los cortes contra Botnia, es el ícono de la protesta rural en Argentina. El lío de la papelera quedó atrás, nuevas batallas lo reclaman.
El hombre que alguna vez amenazó con "cruzar el puente San Martín con un martillo para acabar con la pastera de Fray Bentos", estuvo preso unas horas el sábado por cortar la ruta 14. En casi tres años lo hizo contra Uruguay sin que Kirchner o sus bigotudos lo reprimieran. Al contrario, se lo describió como defensor del aire puro y el agua cristalina hasta en la Corte de La Haya.
Hoy, cuando los rurales deciden si prosiguen su lucha contra las detracciones, el gobierno moviliza a sus propios piqueteros, los paniaguados encabezados por Luis D`Elía, y otros que tienen carta blanca para salir a la calle y a las rutas.
Néstor Kirchner, cada día más dueño de la escena política en detrimento de su cónyuge, los arenga contra los productores agropecuarios con frasecitas como ésta: "En el campo el machismo es de la casa para afuera, adentro hacen lo que mandan las señoras gordas". Un caceroleo de protesta retumba en Argentina.
No son ondas de paz y amor las que envía Néstor Kirchner en ese estilo altanero que tanto padecimos nosotros, los pacientes orientales.
Ni él, ni su esposa, ni nadie en Casa Rosada se atreve a reconocer que Botnia no contamina en absoluto y que fueron injustos los daños que nos infirieron al bloquearnos los puentes. Son incapaces de ordenar a los mismos gendarmes que apresaron a De Angeli y dispersaron a su gente en la ruta de Gualeguaychú, que hagan lo mismo con los menguados piqueteros de Arroyo Verde que siguen cerrando el paso hacia nuestro país.
Al contrario, nos atizan a algún Fernández para que distinga entre cortes de ruta buenos y malos. No se puede creer. Dan ganas de mentarles aquella pregunta de Cicerón: "¿Quosque tandem Catilina abutere patientia nostra?" ¿Hasta cuándo la paciencia oriental? Que nunca falte.
* "Tengamos calma, paciencia oriental, la lucha es larga". Del discurso de Néstor Kirchner en Matheu 130, sede del peronismo bonaerense, el 3/6/08.