RENZO ROSSELLO
La red de bancos de sangre logró estabilizarse después de una aguda crisis hace tres años. Aconsejan no esperar el apremio de la internación de un familiar para donar. Pero factores como el aumento de accidentes de tránsito alteran las cuentas.
La cantidad de donantes de sangre no ha variado en Uruguay. Pero el Servicio Nacional de Sangre (SNS) cree que, en cambio, ha mejorado la calidad del dador.
"Los donantes lo hacen en forma reiterada y voluntaria, porque hemos logrado lo más importante en el servicio que es fidelizar al donante, acordar un período de donación de tres o cuatro meses", explica Cristina Sartori, del Departamento de Promociones del SNS.
A principios de 2005 las reservas de sangre estuvieron al borde de la quiebra. La falta de stock en los 87 bancos de sangre de todo el país obligó a la postergación de cirugías no urgentes. Pero la demanda de sangre presentaba un factor que no ha dejado de crecer desde ese año a la fecha: el número cada vez mayor de víctimas graves de accidentes de tránsito. Un imponderable que puede disparar las cifras y romper el balance de una red nacional de bancos de sangre. La crisis pudo administrarse.
Según datos del SNS la cantidad de donantes de sangre se ha estabilizado en 8.000 por año. El servicio ha logrado depurar la calidad de sus donantes por la vía de un acuerdo con los voluntarios para que regularicen sus aportes a unas tres veces por año.
La idea del 14 de junio como Día Mundial del Donante de Sangre es, precisamente, el foco sobre las proyecciones de un colapso de las reservas de sangre. Cada año, según las cifras oficiales, se donan en el mundo más de 80 millones de unida-des de sangre según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Pero las reglas que mueven el suministro de sangre son casi idénticas a las del mercado: el 60% lo concentra el 18% de la población.
EL club. La forma de eludir esos efectos desfavorables para los bancos de sangre es mejorar su capacidad de selección y mantener un número estable de donantes que puedan asegurar las reservas aun cuando la demanda aumente súbitamente. En buena medida, los clubes de donantes se han convertido en la arteria principal de la red nacional de bancos de sangre.
El director del SNS, Andrew Miller, estará hoy a las 7 de la mañana en Florida. Allí funciona un club de donantes de sangre que fundaron los funcionarios municipales en 2001.
El club se transformó en un modelo para el sistema por el arraigo que tuvo en el medio y la regularidad de su funcionamiento. Las reglas del club son bien sencillas.
Al voluntario se le pide una donación anual. Cada socio puede tener hasta diez personas beneficiarias del servicio de su familia. Estos a su vez también podrán ser donantes voluntarios si los análisis médicos determinan que están aptos para dar sangre. El certificado extendido por el club basta para que, si el socio lo necesita, pueda recibir sangre.
En 2003 el club se hizo abierto para el resto de la población floridense.
Desde allí se lanzará la campaña de colecta con que el SNS celebra el Día Mundial del Donante de Sangre.
Pero si el de Florida es un ejemplo, otros clubes más pequeños han demostrado la misma eficacia. El club registrado con el número 301 en el Servicio Nacional de Sangre está en la pequeña localidad de Bellaco, en el departamento de Río Negro. Se fundó en marzo de 2002. Por entonces tenía 16 donantes. Hoy el registro de donantes voluntarios permanentes supera los 40.
Los habitantes de Bellaco que decidieron convertirse en donantes permanentes viajan al Hospital Escuela del Litoral, en Paysandú, para hacer su aporte anual. En la última visita de los 23 que hicieron el viaje, 20 pudieron concretar la donación. En la localidad no hay servicios técnicos para hacerlo.
El poblado está a unos tres kilómetros de la ruta 25, en una zona donde predomina la forestación. María Rodríguez, una fundadora del club, dice que esa ubicación hizo tomar conciencia a los habitantes de Bellaco que contar con los beneficios de un banco de sangre podrían ser vitales. "Nunca ha pasado nada, gracias a Dios, pero veíamos entonces que podíamos llegar a necesitar este recurso", dijo María Rodríguez a El Telégrafo, cuando el club cumplió cinco años.
Cuando los más activos del club coordinan con el Banco de Sangre y Plasma del Hospital Escuela las jornadas de donación salen casa por casa con una invitación artesanal en mano. Los que acceden ponen su nombre en una lista. Y luego hacen el viaje, por su cuenta.
La gente de Bellaco lo asume con naturalidad. "Tenemos madres que van con sus hijos y a los que nosotros llevamos a la escuela, o sea que nos cuidamos entre todos", cuenta María Rodríguez.
Recomendaciones a quienes van dispuestos a dejar sus 450 cc.
La Cátedra de Medicina Transfusional hace algunas recomendaciones para los donantes de sangre.
Llevar la cédula de identidad. Los donantes deben tener entre 18 y 65 años, y deben pesar más de 50 kg.
Se le pide al donante un buen estado de salud. Si cree que pudo estar expuesto al virus de la hepatitis o VIH, se le pedirá que no done sangre.
Recomiendan dejar pasar un período de tres meses para los hombres y de cuatro meses para las mujeres entre cada donación.
El dador de sangre no debe tener fiebre, o estar resfriado. Debe haber descansado por lo menos seis horas la noche anterior a cuando concurra a donar. También recomiendan dejar pasar un par de horas si debe manejar un vehículo.
A las mujeres se les recomienda no donar si está embarazada y luego del mismo, que deje pasar tantos meses como haya durado el embarazo. Tampoco se recomienda hacerlo en período de lactancia.
Se sugiere que cene normalmente la noche anterior a la donación, aunque no deberá ingerir alcohol. En la mañana del día que vaya a donar se sugiere desayunar con líquidos azucarados, sin leche, con tostadas y dulces o mermeladas. No hay inconvenientes con el mate, ni tampoco con las gaseosas.
Después de la donación es común que en el servicio se le ofrezca un café o un jugo. Se recomienda tomarlo sentado, mientras el técnico controla su tolerancia a la donación. Se pide que no se quite el vendaje por cuatro horas, ni que cargue bolsos u objetos pesados con el brazo del que se le ha extraído.
No se puede fumar luego de la donación, si es fumador se recomienda que aguarde varias horas antes de consumir tabaco.
Tampoco es recomendable conducir hasta dos horas después de la donación. Si, eventualmente, llegara a marearse se recomienda que se acueste con los pies en alto.
La cifra
4,2% Porción de la población uruguaya que dona voluntariamente, lo que pone al país en los primeros lugares de América Latina
El factor de riesgo aumenta
Los heridos en accidentes de tránsito incrementan la demanda de transfusiones de sangre. Los registros oficiales indican una tendencia de aumento de siniestros con lesionados graves y muy graves. En 2007 hubo 21.156 accidentes, 3.066 de ellos fueron graves, un 27% más que el año anterior, según datos del Observatorio Nacional Sobre Violencia y Criminalidad en Uruguay. Esta tendencia la confirman los datos más recientes conocidos a través de la División Tránsito de la Intendencia Municipal de Montevideo. En la capital bajaron los accidentes fatales, pero aumentaron en un 24% los accidentes con heridos que necesitaron de hospitalización. En particular aumentan los accidentes protagonizados por motos, que dejan lesionados más graves.
Nuevas reglas en los bancos de sangre
El decreto N° 56 de marzo de 2006 y reglamentado este año modificó las reglas para el intercambio entre los bancos de sangre con el Servicio Nacional de Sangre (SNS), vigentes hasta entonces. La norma estableció la adhesión voluntaria de los bancos de sangre a un sistema de intercambio, con la obligación de canalizar al SNS los excedentes de la producción de la hemoglobina.
La normativa establece un sistema de equidad mediante el cual los bancos podrán recibir sangre o hemocomponentes en la misma proporción que los cede. Las deudas generadas por los bancos de sangre, no serán cubiertas por el SNS y el decreto prevé sanciones para aquellos bancos que no se pongan al día en tres meses.
Ello obliga a los bancos, que previamente deberán ser inspeccionados para saber si están técnicamente habilitados para el servicio, a presentar el balance anual de su cuenta corriente de sangre cada 31 de diciembre.
La normativa creó un "clearing" de deudores, que en una reunión anual resuelven los acuerdos para la cancelación de deudas. Los incumplidores podrán ser objeto de una escala de sanciones que desde la amonestación pasan por la suspensión del derecho a solicitar sangre o componentes, y llegan a la expulsión del sistema de intercambio.
Cada banco de sangre tiene responsabilidad civil propia sobre la sangre o hemocomponentes en caso de que los mismos causen problemas durante un acto de transfusión.