CIUDAD DEL VATICANO | AGENCIAS
Pareció una devolución de favores. En abril, durante la visita papal a Estados Unidos, Bush fue a recibir al Sumo Pontífice al aeropuerto. Ayer, Joseph Ratzinger esperó sonriente y de pie a su huésped algunos minutos, mientras su secretario le arreglaba la cruz sobre el pecho.
"Su eminencia, usted se ve bien", agregó Bush. En realidad, el término "eminencia" corresponde a los cardenales; el apelativo correcto para referirse al Papa es "Su Santidad".
El Papa suele recibir a sus huéspedes en la biblioteca privada del Palacio Apostólico. Pero la bienvenida a Bush fue en los jardines del Vaticano, al lado de la torre medieval de San Juan. Debido a los cambios, se debieron tomar medidas excepcionales de seguridad. Esto incluyó la presencia de francotiradores en la cúpula de San Pedro.
Luego de una reunión privada de media hora, Bush y Benedicto XVI pasearon a la sombra de árboles centenarios seguidos a distancia de sus respectivos séquitos.
Las voces de un coro de niños acompañaron el paseo, en medio de un silencio sólo interrumpido por las sirenas de la capital de Italia y el ruido de un helicóptero destinado a la seguridad.
Los voceros de ambos jefes de Estado hablaron de un encuentro "cálido" donde ambos reafirmaron "su compromiso con los valores morales fundamentales", de acuerdo con un comunicado oficial divulgado por el Vaticano.
El Papa y Bush convesaron sobre las relaciones entre Estados Unidos y Europa, sobre el Medio Oriente y de la necesidad de paz en la Tierra Santa, agregó la nota de la Santa Sede.
Igualmente, abordaron temas tales como "la globalización, la crisis alimentaria y el comercio internacional, así como la actualización de los objetivos del milenio" para el combate del hambre en el mundo, preció el documento oficial.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Dana Perino, dijo que ambos líderes tiene un tipo de relación que les permite hablar francamente. Los derechos humanos, el HIV y el Sida en África, así como de la pobreza en el mundo, fueron otros temas abordados.
COMUNES . Quedó claro que las relaciones entre Bush y el Papa alemán contrastan con las que mantuvo este mismo Presidente con el anterior Obispo de Roma, Juan Pablo II, que se opuso con todas sus fuerzas a la guerra de Irak en 2003.
Entre ambos hay coincidencias en varios temas, como la oposición al aborto y la defensa de la familia. Pero en otros aspectos hay posturas discrepantes, que el propio Benedicto XVI no se privó de decir en Estados Unidos, durante su visita en abril (ver aparte).
Varios cardenales, de manera anónima, criticaron el recibimiento que brindó el Papa a un presidente que desoyó las exhortaciones vaticanas contra la guerra y a favor de la paz. Otros, en cambio, descartaron que la bienvenida sea un aval a las decisiones políticas de Bush y que se limitaba a ser un gesto de cortesía.
Ayer, en la despedida de Bush de Europa, el ánimo fue de consenso y no de polémicas. Incluso previo al encuentro, se difundió el rumor que una vez abandone la Presidencia, Bush se convertiría al catolicismo, siguiendo los pasos del ex primer ministro británico, Tony Blair. Esta especulación fue alimentada por varios medios de prensa italianos, que pusieron el acento en la admiración "total e incondicional" que el mandatario estadounidense le profesa al Sumo Pontífice.
No hubo rezo conjunto en la Gruta de Lourdes, donada al papa León XIII en el siglo XIX por los católicos franceses, para evitar que el Presidente de Estados Unidos orara frente a la Virgen, culto que su religión, la protestante, no reconoce.
Coincidencias y no tanto
Células madre
Tanto George W. Bush como el papa Benedicto XVI los une una firme oposición a la legalización del aborto, al matrimonio homosexual y a la investigación científica con células madre procedentes de embriones humanos. La declaración de ayer puso énfasis en los "valores morales fundamentales" que ambos defienden. En lo relativo a Irak, si bien el Vaticano se opuso a la invasión en 2003 (el Papa era Juan Pablo II), hoy es partidario de la necesidad de una presencia militar para dar estabilidad y proteger a las minorías cristianas en ese país.
Diplomacia
El Papa pone énfasis sobre la "necesidad de coordinar políticas sobre inmigración" que le brinden a los irregulares un trato humano -algo que frenó el Partido Republicano, de Bush-, en la "diplomacia internacional" como forma de solucionar los conflictos -en referencia a la tensión con Irán-, que en la lucha contra el terrorismo "se respete a la persona humana y a sus derechos" -aludió a Guantánamo-, y, ante el pleno de la ONU, pidió un "consenso multilateral para la solución de cualquier controversia", limitando el poder del Consejo de Seguridad.