TREINTA Y TRES | MARCO RIVERO
Liceales de Treinta y Tres trabajan en un plan de clasificación barrial de residuos. El "proyecto verde" se iniciará en el entorno del barrio Tanco de la capital departamental.
La idea nació durante el seminario sobre manejo de residuos sólidos que se realizó en Treinta y Tres en el mes de mayo y al que asistieron autoridades de la institución. Allí conocieron una experiencia que se desarrolla en el interior de la República Argentina.
"Algo tenemos que hacer acá, dijimos", indicó la directora, Teresa Jackson, quien involucró a los docentes que dictan talleres en ese centro, en los horarios destinados a Espacio Curricular Abierto (ECA).
Una vez trasladada la inquietud a los profesores se comenzó a diagramar el proyecto, que ya tiene su logotipo y se le ha destinado espacio dentro del local. Trazaron los objetivos del proyecto, distinguiendo cuatro fases de aplicación claramente establecidas.
El objetivo general es "contribuir al mejoramiento de las condiciones ambientales y sanitarias del barrio del Liceo Nº 3". "Tenemos que hacer realidad lo que muchas veces solo se habla", fijó la directora Jackson como punto de mira.
También se trazaron objetivos particulares. El primero es profundizar el conocimiento de la problemática; el segundo es el establecimiento de estrategias válidas para la clasificación y la recolección de residuos y el tercero es la proyección de los logros barriales a toda la ciudad. "Queremos que esto se vuelva un ejemplo para otros barrios", señaló la docente.
Actualmente el proyecto se encuentra en la fase dos, que consiste en la evaluación del campo de aplicación, esto es el entorno del liceo, donde se realiza un relevamiento de vecinos, construcciones de apoyo y la existencia de información entre el vecindario sobre el tema. "Ya están saliendo con todos los profesores a hacer ese relevamiento, tenemos un complejo importante de viviendas sobre la calle Palacios, que tienen una recolección bastante cuidadosa y selectiva de sus residuos. También está la escuela en la misma cuadra del liceo, y nosotros mismos estamos tratando de mejorar nuestro tratamiento", señaló la directora.
Seguirá en la tercera fase la elaboración de un plan de actividades y acciones de recolección de residuos domiciliarios y finalmente la publicidad y conocimiento de los involucrados en el proyecto.
COORDINACIÓN . Las tareas a llevar a cabo comprenden el conocimiento del tipo de residuos que se genera y la investigación sobre las posibilidades de aprovechamiento de los mismos (lo que los llevará a entrevistarse con los clasificadores), así como la posibilidad que cada hogar llegue a contar con su propio clasificador de residuos, para lo que se estudiarán alternativas de fabricación local.
Después hay otros aspectos a ajustar con la Intendencia Municipal y los propios clasificadores, con los que se buscará identificar qué elementos pueden reutilizarse. "Vamos a ver qué día pasan por el liceo a retirar, ya sea un día papel, otro día plásticos, acá se genera mucha birome, mucha regla que se quiebra, todo ese tipo de elementos, saber si sirven, si no sirven", dijo.
Otro de los detalles a ajustar será que la recolección se adecue a la clasificación hogareña y coordinar frecuencias de levante según el tipo de residuos. Tentativamente se proyectaron cuatro días diferentes: para los orgánicos, para vidrios y botellas, para los inorgánicos y el restante para los "útiles de descarte de los hogares".
Comercios recogen las pilas
La concientización ambiental no es una novedad en Treinta y Tres, donde el liceo N° 2 instrumentó hace cuatro años una campaña de recolección de pilas. Cada Día Mundial del Medio Ambiente se realiza una bicicleteada desde el liceo hasta el vertedero para la ceremonia del encapsulamiento de pilas, que se recogen en bidones en comercios de la ciudad. Se colocan en un recipiente de hormigón que luego es sellado.