Benedicto XVI se reunió con Bush

2008-06-13 00:00:00 300x200
AP

Roma - El papa Benedicto XVI tributó hoy una cálida e inédita despedida al presidente estadounidense George W. Bush, al recibirlo en los bucólicos y encantadores jardines del Vaticano, al lado de la torre medieval de San Juan.

Dos meses después de su viaje a Estados Unidos, donde el Papa fue cariñosamente recibido en la Casa Blanca, el presidente Bush y el pontífice alemán se volvieron a encontrar en un ambiente único.

Quebrando el riguroso protocolo de la Santa Sede, el Papa rindió un homenaje excepcional a Bush y a su esposa Laura, a los que recibió de pie, sonriente y al aire libre, frente a la histórica torre, un gesto especial.

El pontífice suele recibir a sus huéspedes en la biblioteca privada del palacio apostólico y debido a los cambios, el Vaticano se vio obligado a tomar medidas excepcionales y a prever hasta un grupo de francotiradores en la cúpula de San Pedro.

Con ese singular recibimiento, el Papa quiso agradecerle las atenciones recibidas durante el reciente viaje pontificio a Estados Unidos, en abril pasado.

"¡Qué honor, qué honor, qué honor!, fueron las palabras que Bush dirigió al jefe de la iglesia católica antes de saludarlo con un apretón de manos.

Las cálidas relaciones entre Bush y el Papa alemán contrastan con las difíciles relaciones mantenidas con el papa Juan Pablo II, quien se opuso con todas sus fuerzas a la guerra en Irak.

Después de una reunión privada de una media hora a puerta cerrada en el estudio que Juan XXIII mandó construir al inicio de la década de los 60 dentro de la torre para sus retiros espirituales, Bush y Benedicto XVI pasearon brevemente a la sombra de árboles centenarios seguidos a distancia de sus propios séquitos.

Se trata de la primera vez en la historia reciente que un Papa pasea amigablemente con un jefe de Estado por los magníficos jardines del Vaticano.

Sentados frente una sencilla mesa de jardín, escucharon los cantos sagrados entonados por el coro de niños de la Capilla Sixtina instalados dentro la réplica de la gruta de Lourdes construida en los jardines pontificios.

Al contrario de lo anunciado por la prensa, los dos líderes no oraron frente a la gruta, evitando así que el presidente, que es protestante, rezara ante la imagen de la Virgen, cuyo culto no es reconocido por esa religión.

Dentro del propio Vaticano, algunos prelados, que mantienen un "férreo" anonimato, han criticado el excepcional recibimiento dado a un jefe de Estado que desoyó las exhortaciones papales contra la guerra y a favor de la paz.

Para el diario del Vaticano, L´Osservatore Romano, se trata sólo de un gesto de cortesía, mientras varios cardenales descartan que con ello el Papa entienda dar un apoyo a las decisiones políticas de Bush.

La prensa italiana especulaba de su lado sobre la posible conversión al catolicismo del mandatario estadounidense al término de su mandato presidencial en enero del 2009, debido a su admiración incondicional por el papa Benedicto XVI.

Bush seguiría así el ejemplo del ex primer ministro inglés Tony Blair, quien se convirtió al catolicismo tras dejar el encargo.

El presidente estadounidense, quien inició el lunes por Eslovenia una gira de despedida por el viejo continente antes de concluir su mandato, partió luego hacia París (Francia), cuarta etapa de su viaje europeo.

AFP

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