Las conclusiones a las que llegaron los delegados sindicales de los consejos se basan en tres aspectos principales: priorizar la mejora en los salarios más sumergidos. Insistir en alcanzar un salario mínimo nacional de $6800, y llegar a una jornada laboral de 6 horas, sin pérdida de salario, y como forma de aumentar la actividad de los puestos de trabajo.
Independientemente de la extensión de los convenios, también la posibilidad de la cláusula gatillo para cuando la inflación supere las previsiones.
Marcelo Abdala dijo a Telenoche que "no se puede trasladar a los trabajadores todo el riego de un incremento en los precios, de una inflación, que en definitiva no tiene que ver con el salario. Sino que responde a fenómenos de alta especulación financiera a nivel internacional. Particularmente en los precios de los alimentos".
"Entonces, desde nuestro punto de vista nuestra preocupación es el salario real, y en ese sentido hay cuestiones como los correctivos y los gatillos que son importantes", dijo.
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