La chica que corre de atrás al soul con una voz privilegiada

Dos fechas en Buenos Aires

2008-06-07 00:00:00 300x300

SEBASTIÁN AUYANET

Con los pies descalzos, el look neo-hippie y una buena entrada en el mundo de la música "mainstream", la cantante inglesa se paró junto a las reinas históricas del soul y precisó apenas tres discos para convertirse en referente. Su popularidad quedó chequeada con el anuncio de su llegada a Buenos Aires: agotó entradas y tuvo que agregar otro Luna Park. Canta el 11 y el 21 de este mes.

"Bob Gandalf". Así llamaba Joss Stone en 2004 a quien en realidad responde al nombre de Geldof, el compositor que se hizo popular como productor de festivales benéficos y que la convocó para grabar uno de los volúmenes del disco -cuándo no, a beneficio- llamado Band Aid. A quienes sí conocía Stone eran a sus compañeros de voz, Bono y Chris Martin, el cantante de Coldplay.

Sucede que Joss aterrizó de golpe en la gran escena mundial, siendo apenas una chica adolescente con una buena voz y grandes tutorías que fueron apareciendo conforme fue descubierta, como tantas otras. Con apenas catorce años, irrumpió en Star for a Night, un concurso organizado en 2001 por la BBC. La chica nacida en el Buckland Hospital de Dover entonó On the radio, de la legendaria Donna Summer, y se llevó el primer premio con gran facilidad. "Traté de estar lo más cercana al Soul que pude", declaró en una entrevista posterior a ese concurso la nueva y vegetariana joven voz del género.

Al poco tiempo aparecieron los reclutadores de sellos. Con la también influyente cantante Betty Wright como tutora del proyecto, llegó The Soul Sessions, un disco de versiones que Joss grabó en 2003 para el sello S-Curve Records. Así, con la colaboración de artistas como el colectivo de hip hop y ritmos jamaiquinos The Roots, Stone agregó su voz a un disco de sonido bien propio de los años setenta con versiones de Laura Lee, Bettye Swann y Aretha Franklin, entre otras. Así la chica inglesa comenzó a poner de moda lo que hoy se conoce como "neo-soul", una variante más actual que en realidad no hace otra cosa que recurrir a elementos de sonido antiguos o "vintage" para dotar al sonido de sus cantantes.

Al poco tiempo, Stone decidió que no quería seguir siendo una intérprete de canciones de sus referentes. Luego de volverse una figurita repetida en todas las radios con su versión de Fell in love with a boy, canción del dúo The White Stripes, llegaron los éxitos propios.

Mind, body & soul llegó en 2004 con canciones escritas o coescritas por Joss Stone, y la fiebre por ver a esta chica se desperdigó más allá de las islas británicas. El sonido neo-soul, según la crítica, comenzó a tomar una mayor actualidad dado el grado de sensualidad que la cantante añadió a esas nuevas canciones compuestas.

Llegó 2005 y sus primeras nominaciones a los premios BRIT, en las cuales se impuso en dos oportunidades. En esa premiación interpretó Angels junto a Robbie Williams, y se abrió paso en los premios Grammy con tres nominaciones (mejor artista nuevo, mejor performance pop femenino y mejor álbum vocal pop).

El 5 de febrero de 2006 fue la fecha de consagración de Joss Stone en Estados Unidos. Ahí llegó al Super Bowl, la gran final del fútbol americano que suele ser famosa por sus impresionantes y ostentosos shows de medio tiempo. Ahí tocó con Stevie Wonder, Inda Arie y nuevamente con John Legend. Casi un año después llegó su estreno en el cine, como era de esperarse en una celebridad que ya había conquistado el público adolescente. Le tocó hacer de mala en la película Eragon, papel que aceptó algo sorprendida. "¿Para qué me querrían? Yo soy una cantante. Pero como ellos confiaron, yo decidí divertirme y creo que voy a seguir haciéndolo", comentó al tiempo de estrenada esa película.

Hasta el día de hoy le siguen cayendo premios. En 2007 se llevó un Grammy por Family affair, grabación que hizo junto a John Legend y Sly & The Family Stone y que se llevó el premio a "Mejor colaboración en R&B" y se pusieron de moda viejas versiones que había hecho en sus comienzos, como Night time is the right time, escrita por Ray Charles y popularizada por Creedence Clearwater revival años después. En su faceta en vivo, recibió el apoyo y las invitaciones de James Brown, Smokey Robinson, Donna Summer y Blondie, además de haber colaborado junto a un jazzman como Herbie Hancock.

Su tercer disco, y el que vendrá a presentar a la Argentina, se titula Introducing Joss Stone, un álbum que Virgin, su nuevo sello, describe como "una electrificante mezcla de soul al estilo vintage R&B de los 70 y armonías a la Motown". La cantante reconoció que, por fin, la industria le ha hecho lugar para que generase su propio material. "Por fin se me está permitido ser yo misma con este disco", declaró al momento de su salida.

Tell me `bout it, el primer corte de difusión, se convirtió en el debut más alto para una solista femenina en el Reino Unido. El single vendió 118.000 copias y el álbum consiguió el Disco de Oro entregado por parte de la RIAA. Durante su carrera, ha alcanzado la friolera de diez millones de copias vendidas, y no parece detenerse.

Las entradas para su primera presentación en Buenos Aires se agotaron al instante. Eso teniendo en cuenta que otros artistas jóvenes y reconocidos han pasado por el Luna Park sin poder repetir, es más que significativo. Lo cierto es que, a pesar del costo de las localidades, (van de los 700 pesos uruguayos hasta los 3.000 aproximadamente) se siguen vendiendo.

Otros ingleses invaden Buenos Aires en julio

Joss Stone no es la única inglesa que llegará a Buenos Aires en estos meses, ya que el próximo 24 de julio también se presentará el grupo Muse en el Teatro Gran Rex.

No estaba previsto que esos tres chicos que una vez se juntaron a tocar como los Rocket Baby Dolls se convirtieran en algo masivo. De hecho, con un nombre así, nadie esperaba que a los pocos años de su formación en 1994, comenzaran a formar parte de una escena de grupos dentro del rock más intelectual. Con sus influencias progresivas, oscuras y futuristas, quienes al poco tiempo se transformaron en Muse, comenzaron a crecer single a single y llevando ese aspecto moderno y ambicioso de su música a terrenos cada vez más seguros a la vez que frontales. Las guitarras distorsionadas que roban riffs metaleros y se suman a sintetizadores que bien podrían llevar la firma de Depeche Mode, comenzaron a imponerse.

La banda siguió ganando en energía en vivo y bien posicionada en festivales como Benicassim, Reading, Coachella o Leeds. Pero también sin que nadie se diera cuenta llegó black holes and revelations, su cuarto trabajo. Ahí, Matthew Bellamy (foto), Chris Wolstenholme y Dominic Howard sacudieron a la escena con una cachetada de rock actualizado y ecléctico en su intensidad, con canciones como Knyghts of Cydonia, Map of the problematique o Starlight. Y de repente, las noticias que aseguraban que Muse hacía no sólo un show en el recién remodelado estadio de Wembley, sino dos.

De ahí, el trío saltó al Madison Square Garden -que también agotó- y ahora recorren el allanado camino de conquistar el mundo. Por eso esta gira por Latinoamérica cuyas entradas para la fecha en Argentina están a punto de agotarse.

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