Edward Yern y el contratista Luis Sumasi ya están en el Comcar. La investigación judicial continúa, ahora con el foco en las fuentes de financiación de los 300 kilos de cocaína. El juez también analiza una posible extradición desde España.
El juez penal Jorge Díaz ingresó en la fase más delicada de la Operación "Cancerbero". Después de todo, no se sabe si -como el can que guardaba el infierno del Dante- la organización sólo tenía tres cabezas.
Por lo pronto, el magistrado ordenó el levantamiento del secreto sobre algunas cuentas bancarias. Esta línea de investigación comenzó, en rigor, hace una semana cuando Díaz se reunió con el titular de la Secretaría Antilavado de Activos, Ricardo Gil, y los encargados de la Unidad de Información y Análisis Financiero del Banco Central. En ese encuentro el magistrado acordó el plan de investigación de los movimientos de activos de los ahora procesados. En esta etapa, los movimientos financieros de Yern y Sumasi recibirán especial atención del juez.
En su auto de procesamiento Díaz fundamentó su plena convicción en cuanto a que Edward Yern sabía qué destino tendrían los US$ 42.000 que entregó a uno de los procesados por la posesión de los 319 kilos de cocaína. El dinero financió unos 20 kilos de ese embarque que los traficantes nunca consiguieron sacar del país. "Si bien el indiciado Edward Yern manifestó en autos desconocer el destino del dinero aportado, haberse enterado con posterioridad de la inversión realizada por M.E. y no tener negocios con el mismo, de autos surge en forma clara e inequívoca una conclusión contraria", expresa un pasaje del fallo judicial.
De todas formas, la indagatoria aún no ha conseguido establecer si Yern fue el único financista que actuó en la operación. El extremo no es menor: aún no se sabe el origen de los 300 kilos de cocaína que los traficantes pensaban embarcar camuflados en un cargamento de pescado congelado con destino a Europa. De todos modos, el propio juez Díaz recordó ayer que el kilo de cocaína en el mercado negro de Bolivia vale unos US$ 5.000, unos US$ 7.500 puesta en Montevideo y unos US$ 35.000 desembarcada en España. El precio trepa a los US$ 185.000 si el mercado final es Ucrania, por ejemplo.
El cargamento llegó en los primeros días de diciembre a Punta del Este. Desde allí fue trasladado a Montevideo, según estableció la vigilancia secreta que durante estos últimos siete meses realizó la Brigada Nacional Antidrogas. Cabe recordar que, según informó el propio juez, la investigación había comenzado formalmente a fines de noviembre, con la autorización de utilizar vigilancia electrónica y escuchas telefónicas.
En cualquier caso, el valor del cargamento sobrepasaría US$ 1,5 millones.
Según las primeras conclusiones del juez, en el tráfico de este embarque había por lo menos tres "subgrupos". De acuerdo con la descripción que el propio Díaz hizo durante una entrevista con periodistas de radio Sarandí, en la organización "había de todo como en botica", es decir, desde delincuentes profesionales a personas sin antecedentes que se habían visto tentadas por las sustanciosas ganancias del negocio. En el ámbito judicial se estima que pasarán aún varios días antes de que surjan otras novedades en las derivaciones de la operación "Cancerbero".
Nexo en España
El juez Jorge Díaz evalúa una posible extradición desde España. Se trata de la persona que, según demostró la investigación, recibiría el cargamento de 319 kilos de cocaína. Fuentes judiciales señalaron que el magistrado estudia las pruebas reunidas contra esta persona, así como la legislación y los acuerdos vigentes para la extradición, a efectos de solicitar o no una orden de captura con estos fines.
El País