ROMA | EL PAÍS DE MADRID, AFP Y ANSA
Hacen falta al menos 1.700 millones de dólares para hacer frente a la crisis alimentaria con medidas agrícolas. Eso según las cuentas de la FAO, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.
Este cálculo lo lleva pensando desde diciembre pasado, y tras meses de estudios, será planteado a partir de hoy en Roma a dirigentes de 191 gobiernos de todo el mundo, durante la cumbre extraordinaria sobre la crisis alimentaria que se celebra en la capital italiana hasta el jueves.
La FAO tiene previsto enseñarles a los presentes un plan donde especifica el destino de cada uno de los millones que quiere que los países ricos se comprometan a donar contra la crisis. Al término de la cumbre, los países miembros deberán adoptar una declaración final que sería ratificada en septiembre, durante la Asamblea General de la ONU en Nueva York.
Esta organización de ONU, además de los planes de ayuda, concreta en el estudio las principales causas de la crisis alimentaria. Éste será uno de los temas centrales de la reunión que tendrá lugar entre el hoy y pasado mañana en la capital italiana, y a la que acudirán, entre otros, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, o el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. Pese a la crisis que la enfrenta con el sector agrario de su país, la presidenta argentina Cristina Fernández también llegó a Italia.
Una de las presencias más polémicas en la cumbre de la FAO es la del presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, vetado en los países de la Unión Europea (UE), aunque en este caso ha podido viajar por tratarse de una reunión de la ONU. Es su primera visita a un país europeo desde las elecciones de marzo, calificadas de fraudulentas por la oposición y los países occidentales.
causas. El estudio destaca seis factores causantes de la crisis: malas cosechas de años pasados, pocas reservas de cereal, el precio del petróleo, alta demanda de biocombustible, menores ayudas a la agricultura y especulación financiera.
El plan de ayuda para el que la FAO pide los 1.700 millones de dólares se llevará a cabo hasta finales de 2009. Una vez comprometida una cantidad, los países donantes podrán negociar en qué iniciativas prefieren participar.
La principal partida será de 628 millones de dólares e irá destinada a la creación de redes de producción seguras. La intención es repartir fondos entre pequeños agricultores para conseguir que sean ellos mismos quienes distribuyan sus productos, tengan líneas de crédito, controles de calidad y planes de reservas para momentos de crisis. También hay paquetes para el reparto de semillas, la rehabilitación de infraestructuras agrícolas, la mejora de sistemas de almacenaje o los cuidados veterinarios.
Los países que quieran acceder a las ayudas tendrán que comprometerse a poner todos los recursos posibles de su parte. A cambio, la FAO proporcionará fondos y ayuda técnica, para lo que se autorreserva un 5% del presupuesto. La FAO no es el único organismo que elabora planes de ayuda. Todos los organismos de la ONU estudian iniciativas, muchas de las cuales se anunciarán previsiblemente en Roma.
Esta cumbre de la FAO viene precedida de anuncios nada tranquilizantes. Un informe de este organismo la semana pasada aseguró que los alimentos básicos crecerán una media de entre 10% y 50% de hoy a 2017. Esto significaría, si no se toman medidas concretas para combatir la situación, que el número de personas que pasan hambre en el mundo -unas 862 millones (el 96,3% de ellos, habitantes de países en desarrollo)- se duplicará cuando finalice ese período.
Según el Banco Mundial, la nueva crisis alimentaria ha arrastrado a unas 100 millones de personas al umbral de la desnutrición. Unos 30 países de África, Asia y el Caribe han sido blanco de protestas en los últimos meses a raíz de los altos precios de los alimentos, y en Haití provocaron la caída del gobierno.
El tema de los biocarburantes (que la FAO responsabiliza de un tercio de la suba de los alimentos) y las subvenciones a la agricultura en los países ricos, prometen ser los dos temas más polémicos de la cumbre.
Subsidios y biocombustibles en la mira
Roma | En una entrevista publicada ayer al diario vaticano L`Osservatore Romano, el director general de la FAO, el senegalés Jacques Diouf, afirmó que "si los países en desarrollo hubiesen gastado para la agricultura cuanto gastaron para armamentos, el problema alimenticio no existiría".
Los dardos no apuntaron sólo a las potencias. "Decenios de negligencia sobre la seguridad alimentaria por parte de los políticos, tanto en los países en vías de desarrollo como del mundo industrializado, más los efectos del clima, son los principales motivos de la crisis alimentaria que aflige, si bien en medida diferente, al mundo entero globalizado", sentenció.
El debate que comienza hoy promete muchas rispideces. La FAO dijo que la producción de biocombustibles es la responsable de un tercio del aumento de los alimentos. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, defenderá por su lado el etanol que su país produce a partir de caña de azúcar. Estados Unidos es el otro gran productor de biocarburantes, pero su etanol surge del maíz.
Lula defenderá los biocombustibles, al mismo tiempo que exigirá el fin de los subsidios agrícolas de los países industrializados, lo cual es otro de los focos de análisis que, según se pronostica, generarán largos debates. Las subvenciones que otorgan a los productos agrícolas países como EE.UU. y la Unión Europea serán cuestionadas por mantener "artificialmente" los niveles de rentabilidad y distorsionar el mercado mundial.
Otra de las "alusiones" será para Argentina. La presidenta Cristina Fernández probablemente escuchará un llamado de las Naciones Unidas para suspender restricciones al comercio e impuestos agrícolas, que en su país generan un conflicto de productores rurales con el gobierno.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, denunció ayer que los "gobiernos dejaron de lado decisiones difíciles y desvalorizaron la inversión en agricultura. Hoy lo estamos pagando".
Ansa y AFP