Está todo inclinado hacia River

VÍCTOR H. MORALES

El campeonato se ha inclinado hacia River. Cuatro puntos perdidos en dos semanas desalojaron a Estudiantes de la primera expectativa y los millonarios se instalaron, con sacrificio y decisión, en el lugar del gran candidato. Le restan dos fechas para, en redoblona con la posibilidad de que Boca pierda en la Libertadores, reconquistar la sonrisa perdida hace tiempo en el tsunami de la violencia de sus barras, la impericia y falta de transparencia de sus dirigentes, y los desequilibrios de un equipo que sólo pudo hacer la diferencia en el descarte.

Cuando barajaron para dar de nuevo el cuadro de Simeone recibió el joker de un mejor fixture, a Boca tras el excluyente objetivo de la Copa y a los demás desgastados en un esfuerzo cuyos planteles no pueden resistir tantas exigencias. River armó juego de entrada sobre la base de lo que ya tenía, mientras los de La Plata buscan en el montón la carta salvadora, y no aparece.

Era previsible que a los pincharratas les costara un Perú el partido con Huracán, pero no tanto que River fuese a Santa Fe y ganara, sufriendo, como no puede ser de otra manera, en el otrora famoso cementerio de los elefantes. Ese triunfo justifica la diferencia de dos puntos que adversarios modestos no deberían quitarle.

Así es el fútbol. Pasado mañana Boca juega con la doble angustia de perderlo todo y que, como contrapartida, su enemigo íntimo sea el que salga a pegar carteles por la ciudad, esos burlones afiches que hace un tiempo se pusieron de moda porque al parecer no alcanza con ganar: hay que subrayarlo.

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