Tiene pinta de campeón

| El bolso buscó ganarlo mucho antes y por todos lados, pero chocó con el arquero Martín Ferrando, quien se convirtió en la figura del partido

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El País

EDWARD PIÑON

No hay caso. Ya sea porque regala un primer tiempo, porque afloja en el segundo, porque el arquero rival se ataja todo o porque los delanteros fallan en la definición, Nacional se dispuso a ganar todos los partidos del Torneo Clausura en forma agónica.

Lo que no deja de ser relevante. O mejor dicho, lo que tiene un enorme peso para cada adversario que tendrá enfrente en su largo peregrinar en busca del Campeonato Uruguayo.

Es que Nacional, de eso no hay ningún tipo de duda, ya transformó en estirpe lo que asomó como un sello o una costumbre.

Ahora el bolso gana de atrás o en la hora y recurriendo a todo tipo de mecanismos para lograrlo. Ayer fue por un tiro libre de Juan Albín, como antes fue por medio de otro recurso, y le tocó sufrirlo a Cerrito que jugó un partido inteligente y que estuvo a segundos de llevarse un punto.

EL ARQUERO

Eso sí, por encima de la apuesta táctica auriverde (de igual a igual en la primera parte y al aguante en la segunda) el gran responsable que el partido llegara hasta el minuto 90+2 con un marcador cerrado fue el arquero Martín Ferrando.

Porque si hay algo que debe quedar bien claro, por encima del triunfo logrado bajo el nuevo lema del tricolor, es que los hombres de Martín Lasarte buscaron la diferencia por todos lados y chocaron siempre con Ferrando o con algún jugador que impidió en la línea la conquista.

Además, justo es remarcarlo, el bolso fue una tromba en la primera parte y en los minutos finales, donde generó no menos de seis o siete acciones claras de gol.

Por otra parte, la resistencia de Cerrito vitaliza aún más el triunfo, que dicho sea de paso, es de enorme gravitación para la tabla de posiciones y para consolidar las aspiraciones de apuntar al bicampeonato Uruguayo.

Lo de Cerrito fue bueno, porque también tuvo sus oportunidades para convertir y en algunas de ellas también le ahogaron el grito en la misma línea, como cuando Ignacio Pallas sacó el remate de Everaldo.

En definitiva, Nacional demostró ayer que será muy difícil que le saquen el campeonato, y no sólo porque gana los partidos hasta en los últimos suspiros. La sensación más importante es que el bolso se fortalece y que tiene la "pinta" de los campeones.

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