PARÍS | EL PAÍS DE MADRID
Preocupante y peligroso. Así es el futuro que prevé la ONU en lo relativo al precio de los alimentos de hoy al 2017. Aun por debajo de los actuales récords, los aumentos serán constantes. Y eso equivale a duplicar las personas con hambre en el mundo.
Los consumidores de los países menos desarrollados, muchos de ellos importadores netos de alimentos básicos, serán quienes paguen la factura. Esa es otra de las conclusiones a la que llega el informe anual sobre las Perspectivas Agrícolas Mundiales elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), presentado ayer en París.
Los precios agrícolas se mantendrán en la próxima década entre un 10% y un 50% por encima de la media del período anterior, 1998-2007. El arroz y el azúcar subirán un 10%; el trigo, un 20%; otro tanto la carne vacuna y porcina; la manteca, los cereales secundarios y semillas oleaginosas, en torno al 30%, y los aceites vegetales hasta un 80%.
"En muchos países de bajo nivel de renta la parte de los ingresos familiares destinada a la alimentación supera el 50% y los altos precios previstos llevarán a mucha gente a la desnutrición", señala el documento.
La demanda mundial de energía está en el origen del problema. Por un lado, el alza imparable del precio del petróleo afecta a todo el proceso productivo. Por otro, la emergente industria de los biocombustibles y las medidas proteccionistas con las que los países ricos pretenden hacerla progresar, también incide en los precios de los alimentos.
Durante la próxima década, un tercio del aumento del coste de los alimentos tendrá su origen en la demanda de biocarburantes, aseguró Loek Boonekamp, economista de la OCDE.
Además de las sequías, que según el informe son coyunturales, como la que afectó a Australia y que está en el origen del actual aumento del precio del arroz, se señalan cambios estructurales en la demanda: modificación de la dieta de la población en los países emergentes, como China e India, y los movimientos especulativos de los inversores en los mercados donde cotizan las materias primas.
soluciones. Para afrontar las crisis alimentarias que se están produciendo, la única solución es la ayuda humanitaria, explicó el director general de la FAO, Jacques Diouf, quien lamentó que "los presupuestos de los países ricos para esta ayuda se han reducido".
El informe apoya la utilización de las nuevas tecnologías y aborda el tabú de los alimentos genéticamente modificados, mostrándose favorable a este tipo de cultivos. Los autores del texto consideran que la solución a esta crisis alimentaria no pasa por el proteccionismo que tan rápidamente han adoptado los países ricos y algunos no tan ricos. Según el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, hay que abrir los mercados y liberar la capacidad de producción de los agricultores.
"Hay que tomar medidas", dijo el director de las FAO, que la semana próxima espera la asistencia de unos 40 jefes de Estado y de Gobierno en la cumbre en Roma de este organismo de Naciones Unidas. De no tomarse medidas a medio y largo plazo, el número de personas que sufren hambre en el mundo, cifrado en la actualidad en 862 millones, podría llegar a duplicarse.
Posturas
Jacques Diouf
Director General de la Fao
"El precio de los productos alimenticios básicos bajaría en relación al índice actual. Pero (...) permanecerá en un nivel claramente superior respecto a la década anterior. La presión sobre la agricultura para producir biocarburantes van a reforzarse de acá a 2017".
Ángel Gurría
Secretario general de la OCDE
"El fin de la comida barata en un mundo donde la mitad de la población vive con menos de dos dólares al día es una fuente de grave preocupación. (...) Hay que revisar la política de biocombustibles y apostar por enfoques alternativos que brinden mayores beneficios".
40% del maíz para el etanol
La Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), destacaron en "Perspectivas Agrícolas 2008-2017", que "para 2017, el 40 por ciento de los cultivos de maíz podrían ser destinados a la producción de energía".
La producción mundial de etanol se triplicó entre 2000 y 2007, y se prevé que se duplicará desde ahora hasta 2017, subrayó el reporte, según el cual la fuerte demanda de ese combustible en Estados Unidos transformó profundamente el mercado de granos.
"El crecimiento en la producción de biocombustibles provoca más demanda de cereales, semillas oleaginosas y azúcar, lo que contribuye a mantener altos los precios". Los mercados cerealeros permanecerán con dificultades de abastecimiento.