Con cedulón de desalojo, piden ayuda a intendente

La Paz. Son 14 familias que ocupan un terreno desde 1976

CANELONES | PATRICIA MANGO

El intendente de Canelones, Marcos Carámbula, fue sorprendido por 14 familias que reclaman una solución al desalojo que enfrentan. El jefe comunal estaba en la inauguración de un monumento y no sabía a qué se referían los vecinos.

Katerin Maceira es una de las personas afincadas en un terreno privado desde hace más de 30 años, que ahora fue adquirido por un particular.

El domingo, en el acto oficial de inauguración de una plaza en homenaje a Maimónides, frente al cementerio Israelita de La Paz, Katerin exhibió una carta en sobre cerrado que pretendía entregar al intendente en nombre de todos.

Pero eso no fue posible. Mientras se plantaba un olivo, Maceira abordó al intendente e intentó darle una carta.

El jefe comunal no ocultó su molestia al ser abordado por la prensa. Es que la familia desplegó, durante todo el acto, una pancarta pidiéndole que los ayudara. En ella se leía "somos 14 familias, 29 menores, nos desalojan" y al final preguntaba "Señor intendente, ¿nos puede ayudar?"

"Leí el cartel, no conozco el tema pero me hubiera gustado que me pidieran una entrevista, con mucho gusto los habría recibido", afirmó Carámbula. Pese a quejarse, luego habló con perspectivas de futuro: "veré de qué se trata".

"Me enteré aquí (de la situación), yo recibo a todos los vecinos; en lo que podamos los vamos a ayudar, pero no hay necesidad de que me pongan un cartel", remarcó Carámbula.

El grupo está pidiendo un terreno para pagarlo en largas cuotas y así edificar hogares para todos los matrimonios y los 29 niños que actualmente integran el núcleo.

Hace 32 años. La historia de estas familias y el terreno comenzó en el año 1976 cuando Bernardo Raúl Maceiras se afincó con permiso, según afirma, de la dueña de entonces.

Este hombre, que tiene 11 hijos, construyó la primera de una decena de casas y pagaba con la dueña la mitad de la luz.

El lugar "estaba sucio y des-habitado", indicó.

A medida que los hijos crecían, y luego del fallecimiento de la propietaria, comenzaron a edificar una tras otra las viviendas: hijos, nietos, sobrinos y primos entre sí, todos en el mismo espacio.

Lo que reclaman ahora es un lugar donde reinstalarse y no quieren que se los regalen: "Lo pagamos en muchos años igual", dijo Maceira.

Pero quieren tener la tranquilidad de que esto no volverá a suceder y que el terreno les pertenecerá.

En tanto, continúa la preocupación: "¿Adónde vamos con los niños?", se preguntaron los vecinos. En total hay 23 mayores y 29 niños; todos los adultos trabajan en la zona y otros reciben el Plan de Emergencia. Según sostienen, le han dado "mucho" al lugar. Saben que un particular que vive en Colonia compró el predio.

Un primer cedulón les intima a irse, el segundo afirman que es más categórico: "Nos tenemos que retirar sin tocar nada", comentaron.

Ahora están corriendo los 30 días de plazo para presentarse en el juzgado.

La premura es obtener otro predio, construir de nuevo y parar el desalojo hasta que estén edificadas nuevamente las viviendas.

"Que tantas familias sean sacadas a la calle no había pasado nunca", mencionaron durante el diálogo con la prensa.

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