Obama no logra "golpe final" para candidatura demócrata

Obstáculo. Parte del electorado de Clinton no daría voto al senador si gana

2008-05-22 00:00:00 300x300

DANIEL HERRERA LUSSICH EN WASHINGTONCORRESPONSAL PERMANENTE

Algo frena sin duda al favorito Barack Obama y le impide dar el "toque final" necesario para adjudicarse la nominación demócrata a la candidatura a la presidencia de Estados Unidos, contra el senador republicano John McCain.

¿Que elementos negativos pesan para que el que surgió como una "tromba" a la arena política, como un incontenible y carismático hombre destinado a representar a los demócratas en la elección nacional del próximo 4 de noviembre, no pueda cerrar el círculo y derrotar a su encarnizada rival, la senadora Hillary Clinton?

Es muy poco lo que le falta para la victoria, para alzarse como el candidato de los demócratas. Reúne, desde el "supermartes de febrero", la mayoría de los delegados, aunque hoy sin posibilidades de alcanzar los 2.025 necesarios estatutariamente para la nominación automática, pero suma hasta ahora el más alto apoyo popular y, en principio, ventajas clave en el número de superdelegados.

Sin embargo, la definición se aplaza y todo empuja hacia la conclusión que deberá aguardar hasta el 25 de agosto, cuando la Convención Nacional Demócrata lo declare, en Denver, Colorado, candidato oficial para la carrera presidencial.

Hace una semana el senador de Illinois alcanzó una cómoda victoria en la primaria de Indiana, pero ese mismo día Hillary Clinton no cedió y logró mínima mayoría en Virginia Occidental. Y hace apenas 48 horas, también en la puja de dos estados, la senadora por Nueva York abrumó en Kentucky al senador afroamericano por la máxima diferencia desde que se iniciaron las internas: logro 65% de los votos contra 30% de su rival. Y Obama, a su vez, triunfó en Oregon con una cómoda ventaja, aunque sin esas abismales diferencias, con 58% contra 42%.

DECISIVO. El número de delegados conquistado por Barack Obama sigue siendo decisivo, sólo un "milagro" podría cambiar el actual panorama, lo que no cabría esperar si se mira las cifras frías de los tres estados que quedan por definir: el 1° de junio en Puerto Rico -se afirma que las ventajas son para Hillary Clinton- y el 3 de junio en Dakota del Sur y Montana, lugares donde las preferencias irían para el senador por Illinois.

Pero hay dos reclamos pendientes que, el 31 de mayo, deberá definir el Tribunal del Partido Demócrata. Uno contra la anulación de las primarias de Michigan y Florida, por el cambio de fechas impulsado por las autoridades locales contra la voluntad de la cúpula partidaria, en las que ganó por buen margen Hillary y en las cuales Obama no se presentó en el primer estado y en el segundo no realizó campaña. Los resultados no se contabilizaron.

El segundo pedido apunta a dar valor al número de votantes de ambos estados, hecho que la ex primera dama argumenta serviría en caso de una definición muy pareja para "arrimar agua a su molino", basado en que ella resultaría la candidata con mayor respaldo popular.

Habrá que aguardar que pasen los días hasta el 3 de junio que terminan las primarias o el 25 de agosto que se inicia la Convención para determinar oficialmente un ganador entre los demócratas.

El favorito demócrata, que encabeza la puja, no se retirará, mientras que Hillary Clinton, con cifras negativas casi intocables, hace escasas horas fue terminante al declarar: "Seguiremos hasta la nominación, estamos ganando el voto popular, más de 17 millones de personas han votado por mí (incluye el electorado de Michigan y Florida) más que nadie antes en la historia de este país".

¿Qué traba entonces el "golpe decisivo de Barack Obama ? No hay duda de que hay sectores importantes de la población que no lo miran con simpatía. Las mujeres, de mediana edad hacia arriba, y la gran generalidad de gente de clase media y de menores recursos de raza blanca -entre ellos un alto porcentaje de obreros y pasivos-, le han dado la espalda y optan sin dudar por Clinton. Y Obama, con su discurso, no ha sabido convencerlos.

Tanto así es que en varios estados, especialmente en Virginia Occidental y ahora en Kentucky, más del 36% de los votantes de Clinton, en una reiterada encuesta realizada por la cadena de televisión CNN "a boca de urna", con firmeza indicaron que de ganar el senador de Illinois la interna demócrata, no lo votarían, unos se abstendrían y otros darían su apoyo al republicano John McCain.

Obama cuenta hasta ahora con el 94% del respaldo de la gente de raza negra, un gran número de estudiantes y en algunos estados con los sectores de la sociedad de altos ingresos.

Tal es el complicado cuadro actual de los demócratas, que puede terminar si uno de los dos candidatos convence a la mayoría de los 697 superdelegados, figuras prominentes que hasta último momento pueden emitir o cambiar su voto -hasta ahora se habrían manifestado 305 por Obama y 277 por Clinton, quedan aún sin definir 212-, a una dudosa fórmula presidencial común, a que todo se convierta en una "guerra" interna que los perjudique en la puja contra el republicano John McCain o, en la más prosaica solución, a sellar un pacto de "paz" basado en un arreglo para los 31 millones de dólares que adeuda Hillary por los monstruosos gastos que le ha implicado su batalla en la campaña electoral.

La cifra

305 Es la cantidad de "superdelegados" que acumula a su favor el senador de Illinois hasta el momento, contra 277 de Hillary.

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