Mentiras y negocios con narcos, las FARC de hoy

Documentos. PC de Reyes refleja una guerrilla "degradada"

BOGOTÁ | EL PAÍS DE MADRID

Álvaro Agudelo pasó la mitad de sus 32 años de vida en las FARC. "Yo estaba convencido de que luchaba por un pueblo subyugado", dice hoy, desmovilizado. "Pero ha habido una enorme degradación" de la guerrilla más vieja de la región.

Los 11.000 documentos hallados en tres computadoras del número dos de las FARC, Raúl Reyes, muerto en un ataque colombiano contra su campamento en Ecuador, reflejan ese envilecimiento. La retórica guerrillera se mantiene intacta. Pero hoy no son mucho más que un cártel del narcotráfico.

Resulta significativo, por ejemplo, que "las unidades guerrilleras y milicianas` del Bloque Oriental propongan `la superación del maltrato a la población civil" en un mensaje al Secretariado, el máximo órgano de las FARC, el 15 de enero de 2007. Las poblaciones rurales, corrobora Álvaro, sufren matanzas, reclutamiento de menores o los estragos de las minas. Las FARC encabezan la lista mundial de los sembradores de estos explosivos, y no parecen dispuestos a renunciar al título. En un correo del 21 de agosto de 2007, Manuel Marulanda, "Tirofijo", el jefe de la guerrilla, anuncia que van a "incrementar los minados" ante los "buenos resultados en el Bloque Oriental".

Si bien su concepción de lucha sigue "guiada por los principios del marxismo leninismo", esos principios no les impiden aliarse con los grupos paramilitares en el negocio del narcotráfico. Un mensaje enviado el pasado enero por Rodrigo Londoño, alias "Timochenko", da cuenta de los contactos establecidos en el Bajo Cauca con "la gente de Macaco", un jefe paramilitar que acaba de ser extraditado a Estados Unidos.

El lenguaje empleado se aproxima a veces a la jerga de los capos. "Siguen dando buenos resultados los negocios con los interesados en la `Maracachafa` (cocaína)", cuenta Raúl Reyes en enero de 2007. Tampoco hay reparos en buscar alianzas con grupos criminales extranjeros para cometer secuestros, como consta en la propuesta que la comisión internacional envía a Reyes el 14 de marzo de 2003. Se trata de "realizar alguna retención de significación en el exterior".

La descomposición permea en sus filas. Se dan casos de fugas con el botín, como el que comunica Jorge Briceño, alias "Mono Jojoy", el 20 de septiembre de 2001. Los comandantes "Edwin y Julián se robaron medio millón de dólares (...)" de un secuestro a dos ejecutivos de una farmacéutica suiza.

Los mensajes hallados en los ordenadores, cuya autenticidad está cotejando Interpol, desenmascaran también el doble lenguaje de los dirigentes de las FARC ante la opinión pública. Es ilustrativo el debate para encubrir el asesinato, el 18 de junio de 2007, de 11 diputados que tenían secuestrados. En uno de los mensajes, Tirofijo, que firma como J.E., sugiere decir que el guardián desertó con los rehenes, "y en su persecución por una compañía en medio del combate cayeron todos". Eso, o sostener "que una fuerza desconocida asaltó el campamento".

La misma táctica intentaron con el fiasco de la Operación Emmanuel, el pasado enero. Las FARC se habían comprometido a entregar al presidente venezolano, Hugo Chávez, a las rehenes Consuelo Perdomo, Clara Rojas y a su hijo Emmanuel, nacido en cautividad. Pero el niño había sido separado de su madre a los pocos meses de nacer y había acabado en un orfanato.

El 30 de diciembre, al ser informado de la situación, Iván Márquez escribe: "Procedemos a desmontar lo montado unilateralmente por nuestros amigos venezolanos", a quienes explicará "personalmente la situación". "Creo que todo esto es comprensible", añade, y sugiere un comunicado que él mismo escribe, en forma de carta a Chávez: "Los intensos operativos militares (colombianos) desplegados en la zona nos impiden por ahora entregarle a usted a Clara Rojas, Emmanuel y Perdomo como era nuestro deseo".

Cruzada del presidente Correa contra "campaña de desprestigio"

madrid Las autoridades españolas animaron ayer a Ecuador y Colombia a restablecer "la confianza entre países hermanos", durante la visita del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, a Madrid para explicar su postura en el conflicto diplomático con su país vecino.

El mandatario ecuatoriano comenzó en la capital española una gira que le llevará mañana a Bruselas y luego a París para denunciar lo que considera una "campaña de desprestigio" en su contra por parte del Gobierno de Álvaro Uribe.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo que no ha oído ninguna denuncia por parte de Colombia que vincule a Ecuador con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y subrayó que nunca ha tenido "absolutamente ninguna duda" sobre el papel de Ecuador en ese conflicto.

La Policía internacional Interpol analiza unos documentos supuestamente obtenidos de un ordenador de Reyes, que, según Bogotá, vincularían a Correa, y sobre todo al gobierno venezolano de Hugo Chávez, con las FARC.

Se estima que el jueves la Interpol divulgará los resultados de esos análisis. EFE

Desde Acacio a John 40

Más allá de lo que reflejan los documentos en las computadoras de Reyes, la policía de Colombia cree que las FARC han sufrido un "retroceso" como narcotraficantes a gran escala. Eso se debe a la muerte en septiembre pasado del jefe guerrillero Tomás Medina, "El Negro Acacio", el más importante operador con el narcotráfico que tenía la guerrilla. Sin embargo, el director de la Policía colombiana, Óscar Naranjo, sostiene que ya existe un guerrillero que habría tomado la posta de "Acacio": "Es `John 40`, que se comporta más como un narco que como un guerrillero". el tiempo/gda

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