JORGE SAVIA
¡Qué partido! Con una última media hora casi de carga a carga. Con un clima caliente, sobre todo en la tribuna y el vestuario local, por un par de polémicas decisiones arbitrales que dieron la sensación de darle un "empujoncito" para adelante a un equipo como el de Carrasco que, aún jugando con uno menos, y habiendo recibido el gol del transitorio empate a poco de empezar la segunda parte, jugó todo ese lapso atacando "a cara descubierta", pese a que no tuviera el volumen de juego colectivo de antes, que tampoco había tenido en los 45` iniciales. Y con ese triunfo del cuadro de "J.R." en el último instante, que lleva a decir que, según el dicho popular que establece que "la alegría va por barrios", esta vez - por la polémica y el verdadero origen de River Plate- va por la Aduana.
Fénix trató siempre de jugar de igual a igual y en el primer tiempo fue levemente menos que el visitante, que no pudo hacer combinaciones muy amplias porque, marcando como dos "half" de antes, Leites y Núñez taparon a Giménez y Urretaviscaya.
River, entonces, se puso en ganancia tras el 4° remate que, maniobrando por el medio, ejecutó Souza; pero se quedó con 10, porque Souza se levantó la camiseta y mostró otra con un saludo a su madre que tenía abajo cuando estaba observado, y apenas comenzó el complemento, Ifrán empató tras un córner cuestionado por los visitantes.
"J.R." hizo la de Obdulio en Maracaná, entró a la cancha a hablar con todos sus jugadores para tranquilizarlos y, aunque lo echaron, tal vez - "enfriando"- dilató el ida y vuelta que planteó Fénix hasta que Vázquez desestimó una jugada que pareció penal de García a Cancela y en la recarga River hizo el gol del triunfo, tras un córner que era saque de arco.
Por eso, pues, si es cierto que la risa va por barrios, esta vez va - más que nunca- por la Aduana.
La cifra
53 minutos jugó River Plate con 10 jugadores y su mérito fue que, prácticamente, no se notara.